Sobre Bohemian Rhapsody por PERCY VILCHEZ SALVATIERRA.
1.
El cine está tan ligado a la música y ambas artes son tan próximas a la vida en nuestro tiempo que se ha hecho muy común referir a las canciones que nos han marcado como el soundtrack de nuestras vidas. Así, una película basada en un músico o en un grupo musical bien podría establecer las diferencias entre la singularidad y la ordinariez de los tipos de vida que hayan disfrutado a padecido los individuos.
2.
El problema con Bohemian Rhapsody y con Queen es que esa música ha afectado a casi la totalidad del orbe. Los que ya conocían al grupo disfrutarán y satisfarán sus curiosidades de aficionados y los que no, tras ver la película se habrán visto conmocionados por una de las manifestaciones más intensas de talento y pasión que se han dado sobre un escenario a tal punto que Mercury comparado con cualquier artista contemporáneo refulge como una auténtica deidad.
Sin embargo, una película que intente ser una representación de este brillo divino es un arte muy difícil de lograr. En principio, requeriría de un talento proporcional al del objeto de la obra. En este caso, un talento que siquiera se asemeje al de Mercury es imposible de hallar.
3.
Sin duda alguna, Bohemian Rhapsody no es una película de autor ni tiene más pretensiones que servir de homenaje a quien muchos llaman el más grande cantante de todos los tiempos. Circunstancia que muchos detestan, pero acaso no se han preguntado ¿qué tan difícil sería representar la vida de un genio en la gran pantalla? La respuesta es difícil, terrible, casi imposible. Recuerdo en este momento La Amada Inmortal o Amadeus, películas que tratan las vidas de Beethoven y Mozart, respectivamente. Si esas películas fueran el paradigma a seguir, Bohemian Rhapsody no tendría justificación alguna.
Por suerte para ella, el cine, los espectadores y los amantes de la música, Bohemian Rhapsody siguió otro camino, menos introspectivo, sí, pero mucho más espectacular.
4.
Debe entenderse que en el trasfondo del tratamiento discreto con que Bohemian Rhapsody encara la intimidad sexual de Freddie Mercury no solo está el no irritar a los espectadores heterosexuales con una tamización de la profunda distorsión sexual que gozó o padeció Freddie Mercury a fin de llegar a más gente. Eso es absurdo y muestra la hipnotización política que han sufrido los críticos que se han pronunciado gravemente acerca de la reducción o el trato elusivo del rol homosexual que caracterizó buena parte de la vida del protagonista. También, podría ser una cancelación del apetito morboso que presumiblemente estos mismos críticos pudieron tener respecto de la película en cuestión. Acaso les hubiera satisfecho ver a Freddie Mercury en una orgía inhalando gramo tras gramo de cocaína y en un gangbang con una cohorte de bujarrones pero esos hechos que han sido referidos por tanta gente son una continuidad de la traición del terrible asistente personal que tuvo por mucho tiempo y con cuyo nombre no ensuciaremos este discurso. Es decir, Bohemian Rhapsody no entrega carroña para las hienas porque eso está fuera de lugar en un homenaje y es, en ese sentido, una decisión acertada.
5.
El problema en este punto es que un artista tan grande no puede verse delimitado por su sexualidad. Así, las sugerencias que la película ofrece sobre este punto son elegantemente puntuales.
Mi impresión es que el genio y el talento están por sobre todas las otras cualidades que puede tener un artista en tanto no se deben a ninguna conducta moral que sea distinta al del perfeccionamiento y al profesionalismo con el que cada individuo afronta su carrera. Contrario sensu, Mercury fue grandioso por sí mismo, no por ser gay o bisexual o lo que sea que haya sido. Además, la película muestra escarceos e insinuaciones gays altamente simbólicas como el que sucede en un grifo durante la primera gira estadounidense de Queen cuando Mercury pilla a un camionero mientras habla con su musa y de fondo suena Fat Bottomed Girls, circunstancia contradictoria y atinada.
6.
A nivel de una impresión general debe decirse que la vista se aparta de la pantalla por muy pocos minutos y eso es un logro para cualquier película. Es un hecho que este fenómeno se reproduce, también, como consecuencia de escuchar la potente reproducción de las más clásicas canciones de Queen en una sala acondicionada con un audio de primera calidad. Si no has bailado canciones como Fat Bottomed Girls, Crazy Little Thing Called Love, Another One Bites the Dust, Under Pressure, ni te has emocionado con Love of my Life, Save Me, Radio Gaga o la composición que da título a la película definitivamente has perdido buena parte de tu vida sin conocer la vida a través de un puñado de canciones como es usual entre los más genuinos aficionados a la música.
Es por este detalle que me interesó señalar la relación entre el cine, la música y nuestras vidas o, al menos, con la vida que he intentado seguir.
7.
Quizás el cine más puro debería detener al espectador tan solo en la belleza o repugnancia que provoquen las imágenes expuestas. Quizás ese objeto puro sea el móvil de los más grandes cineastas que proclaman que el cine es solo lenguaje visual y nada más.
Por suerte para el sentido común y la vigencia secular del cine sonoro, el séptimo arte tiene diversas posibilidades. La que se refiere al marco del homenaje a un músico, pocas veces se ha visto tan bien realizada como en Bohemian Rhapsody.
8.
Hay muchos momentos emotivos en el curso de la película en cuestión. La presentación en Wembley durante el Live AID es la piedra de toque de la película por un detalle que esclareceré en líneas posteriores. Previamente debe decirse que esa presentación es uno de los episodios más grandiosos del arte popular del siglo XX a tal punto que solo puede compararse con el segundo gol que Maradona les hizo a los ingleses en el estadio Azteca durante el Mundial de México 86 si ese gol hubiese durado en su realización los veinte minutos que duró la presentación más apoteósica de belleza, potencia y amor a la vida que se haya visto nunca sobre un escenario.
Señalo este detalle porque la conducción narrativa de la película sugiere que el famoso “EO” con el que Freddie empezaba sus improvisaciones líricas cobra un sentido mayor luego de la ficticia develación de que es portador de VIH antes del épico concierto. En ese orden, cuando Freddie sale del hospital luego del diagnóstico pasa de largo ante un joven que, sin embargo, le dice el famoso “EO”. Freddie voltea como el rockstar magnifico que era y humilde pero vitalizado le responde “EO” y sigue su camino dejando iluminado al joven fanático. Luego, escuchar ese “EO” durante el concierto final fue sentir la vida tan intensamente en esa voz que no se resignaba a morir y que reflejaba las ansias y ambiciones de los miles de mortales que no podían llegar a asomarse a la grandeza sino fuera por la voz de Freddie que solo cabía rendirle un homenaje adecuado.
9.
El gran homenaje que Bohemian Rhapsody tributa al inmortal Freddie Mercury significa recordar que el arte es maravilloso y si inviertes el sentido del oído por el del tacto puede permitirte tocar el cielo con las manos.