Desafíos para el logro de los objetivos “Perú País OCDE al 2021”.
La OCDE es una institución privilegiada que agrupa a los países más relevantes de lo que antes se conocía como “el primer mundo”. Pertenecer a esta organización asegura de varias maneras el crecimiento económico y el bienestar de los ciudadanos de cada país integrante y es deseable que los “países en desarrollo” más descollantes alcancen una membresía.
Sus principios básicos son muy simples de enumerar y difíciles de conseguir en la realidad: economía de mercado abierta, democracia pluralista y respeto a los derechos humanos.
Dada la convulsionada circunstancia que marca el ejercicio presente de la política peruana es prácticamente imposible que hasta el 2021 se llegue a cumplir con los estándares que OCDE requiere a fin de dar cabida a un nuevo país integrante de su organización, siendo un logro que debería haberse obtenido antes de la conmemoración del Bicentenario de la “Independencia”.
De los tres principios básicos que exige la OCDE, el único que, más o menos, tendríamos garantizado hasta el momento es la consolidación de la economía de mercado abierto o de libre mercado, según la denominación que se prefiera.
Sin embargo, como sabemos, pese a la hegemonía de este tipo de economía durante los últimos 25 años, aun no se ha revertido sus beneficios sobre el grueso de la población por lo que la inseguridad social y la inestabilidad y falta de un direccionamiento claro por parte de los principales agentes políticos de la coyuntura hacen muy difícil que nuestro país pueda integrar la OCDE en un futuro cercano.
Si a todo lo anterior le sumamos los escándalos recientes en torno al tema de la corrupción y a las turbias maniobras que realizó en el país la empresa brasileña Odebrecht en conjunción con funcionarios del más alto nivel dentro de la Administración estatal, escenario suscitado en razón del develamiento público de los infames “Audios de la Corrupción”; si le agregamos, la incertidumbre y el pésimo desenvolvimiento y eventual realización del Referéndum que se llevará a cabo el domingo 9 de diciembre con reformas mal construidas y peor propuestas y que atienden, tan solo, a un criterio oportunista y sin mayores intenciones de favorecer a la ciudadanía, con matices cuya mención excedería los alcances del presente documento; y, si añadimos, que la expectativa respecto del Asilo propuesto por el ex presidente García ante la Embajada de Uruguay en el Perú ha generado un clima de cuestionamiento internacional cuya resolución podría afectar la idea de que en el país se respetan los derechos humanos toda vez que el fundamento de este pedido es una “persecución política”(1), obtendremos un muestrario de porque no configuraríamos los estándares básicos que podrían permitirnos el acceso a la OCDE.
El párrafo anterior se puede corroborar con la siguiente data: el Poder Judicial peruano ocupa el puesto 128 de 140 países del mundo (2) según el Informe Global de Competitividad 2018, en el que, además, ha descendido tres puestos respecto del año 2017, incidente provocado, seguramente, por la alta incidencia de la ingobernabilidad en la que el país se halla sumido en este momento.
Por lo tanto, el Perú ocupa, en la actualidad, el puesto número 63 en la lista general del Informe Global de Competitividad 2018 (3), incidente que lo aparta del privilegiado grupo que integra la OCDE.
Antes de indicar las debilidades que son el segmento negativo que debemos resolver de cara al futuro y a una eventual integración en la OCDE, debemos mencionar algunas de las fortalezas que ha expuesto este ranking elaborado por el Foro Económico Mundial:
Estabilidad Macroeconómica, puesto 1, (junto a otros 30 países);
Salud, puesto 31;
Tamaño de Mercado, puesto 49;
Mercado Productivo, puesto 50 y
Sistema Financiero, puesto 63.
Las principales debilidades del país se presentan en los siguientes sectores específicos que restan de los 12 que configuran la estructura del ranking del WEF de acuerdo al número de orden que sigue a continuación:
Educación: puesto 83;
Infraestructura: puesto 85;
Instituciones: puesto 90;
Tecnología de información y Comunicaciones: puesto 94;
Mercado Laboral: puesto 72;
Capacidad de innovar: puesto 89 y
Dinamismo de negocios: puesto 92.
Todos estos índices tan negativos y el detrimento de competitividad tan grande que ha demostrado el Foro Económico Mundial en relación a nuestro país, en conjunto, acusan una ingente deficiencia de gestión tanto a nivel técnico como político, pero, sobre todo, en atención a este último factor. Por supuesto, se confrontan paradójicamente con el primer puesto obtenido en el sector denominado Estabilidad Macroeconómica lo que nos demuestra que las “islas de eficiencia” como el MEF y el BCR bien pueden arrojar grandes y positivas cifras macro-estadísticas, pero son solo una apariencia de bienestar que no necesariamente se refleja en el resto del Estado.
Dado que no hubo nunca una clase dirigente de primer nivel (4) sino una clase dominante (5) preocupada solamente por satisfacer sus apetitos más básicos sin considerar el desarrollo y bienestar de todos los pobladores del país, aún no hemos consolidado una idea integrada y bien asimilada por todos los peruanos respecto de ser una nación. Si a estas consideraciones provisionales agregamos que no existe un plan de desarrollo nacional que provenga de la clase política (6) y que tenga aceptación mayoritaria, los esbozos técnicos, en sentido estricto, de poco podrían servir para posicionarnos a nivel internacional.
Pese a lo expuesto, algo tenemos que hacer quienes estamos involucrados en el estudio de estos temas y, por tanto, en atención a los documentos brindados por la cátedra enumeraremos algunas consideraciones adicionales y finales sobre el tema propuesto.
En primer lugar, hay que atender al Plan Bicentenario y a la Política Nacional de Competitividad y Productividad que es una competencia del Ministerio de Economía y Finanzas
Luego, y de acuerdo una línea de interpretación propositiva y positiva, a la vez, deberemos entender que estas debilidades nos ofrecen una oportunidad de mejorar, es decir que, nos otorgan la posibilidad de desarrollar fortalezas. Y siendo que las fortalezas exhibidas en el ranking del WEF nos muestran como un país de media tabla, consideramos que debe potencializarse cada sector comprendido en la evaluación de Competitividad y Productividad Internacional, pero, enfatizando y atendiendo a la gravedad de los indicadores de debilidad organizacional y estructural conformado por los siguientes siete sectores: Educación (83), Infraestructura (85), Instituciones (90), Tecnología de información y Comunicaciones (94), Mercado Laboral (72), Capacidad de innovar (89) y Dinamismo de negocios (92).
Estos siete sectores que nos alejan de una media más o menos aceptables a nivel internacional configuran los principales desafíos de orden técnico que debemos mencionar como conclusión respecto de una deseable aceptación e inclusión del Perú en la OCDE.
Sin embargo, no podemos olvidar que el mayor elemento de retraso para nuestro país es la ausencia de una clase política que dirija y sirva a la ciudadanía consolidando una conjunción de conocimiento político del nivel de auténticos estadistas y los conocimientos de gestión adecuados para poder sostener un direccionamiento de los técnicos ultra-especializados que existen en la administración pública tal cual reflejan los índices de eficiencia de las instituciones conocidas como “islas de eficiencia” dentro de la burocracia nacional, particularmente, el MEF y el BCR.
La economía no lo es todo, aunque eso parezca o eso quieran hacernos creer. Sin una reestructuración y reingeniería de la política nacional, el escenario de integración a la OCDE, ya no para el 2021, si no en el mediano o largo plazo, se hace cada vez más remoto.
Post Scriptum.
El documento “Perú 2021: País OCDE” (7) elaborado por el CEPLAN en el año 2015 es ampliamente ilustrativo, pero acusa un distanciamiento de la realidad provocado por su propia naturaleza técnica. Y dados los elementos que he enumerado lo que predomina es la voluntariedad política. Si no estabilizamos nuestra política y si no obtenemos el surgimiento de una clase dirigente de verdad, poco se podrá hacer para pertenecer a una organización e influencia mundial como la OCDE.
Pese a lo expuesto, la enumeración de requisitos puntuales (8) que deben ser satisfechos a fin de integrarnos con OCDE y la esquematización del “Programa País” (9) como vía de interrelación provisional y como conducto de viabilización de las recomendaciones de OCDE constituyen elementos positivos para el análisis.
PERCY VILCHEZ SALVATIERRA.
02 de diciembre de 2018.
Notas al pie:
“1. Las actuaciones del Poder Judicial y el Ministerio Público han estado altamente politizadas en los últimos meses, pero la solicitud de asilo de Alan está plenamente fuera de lugar porque pese a la politización señalada, en su caso no se justifica ninguna persecución sino el cumplimiento de una investigación en la que ni siquiera se le dictó una detención preliminar ni, mucho menos, una prisión preventiva como si sucedió con otros políticos involucrados “presuntamente” en temas delictivos. Además, en honor a la verdad, la política le libró de responsabilidades en el pasado, no al revés” Asilos, “persecución política”, politización de la administración de justicia y verdad por PERCY VILCHEZ SALVATIERRA para Punto de Encuentro, 19 de noviembre de 2018. http://www.puntodeencuentro.pe/columna.html?id=4303
Actualización: 03 de diciembre de 2018. Uruguay ha negado el asilo solicitado por Alan García y su paradero es desconocido.
2 Informe Global de Competitividad 2018 publicado por el WEF (World Economic Forum) en el mes de octubre de 2018.
3 Solo para efectos comparativos debe anotarse que, en este mismo ranking, Chile ocupó el puesto 33; México, el 46; Uruguay, el 53; Costa Rica, el 55; y, Colombia, el 60.
4 Considero que la única plataforma de líderes históricos que estuvieron en óptimas condiciones intelectuales respecto de forjar una clase dirigente en el país estuvo constituida por el aprismo iniciático al que, sin embargo, no se le permitió nunca llegar al poder por razones que, nuevamente, excederían el alcance del presente trabajo pero que, sin embrago, podría afrontar en un ensayo mayor. Valga la mera cita o sugerencia del problema propuesto.
5 En este punto, coinciden, con sus consiguientes matices, nuestros principales historiadores y pensadores sociales como José de la Riva Agüero, José Carlos Mariátegui, Víctor Raúl Haya de la Torre, Jorge Basadre, etc.
6 La política requiere de reflexión y verbo y un conocimiento técnico de la administración pública. Lamentablemente, en el medio nacional, encontramos políticos sin cultura general ni formación humanística y sin conocimientos técnicos de gestión y técnicos sin injerencia política. Por ello, el escenario no es tan positivo como cabría esperar tras tantos años de “progreso” económico y permanencia de la “democracia”.
7 Documento de estudio propuesto por la cátedra de Planeamiento Estratégico de la Maestría en Gerencia Pública 4 de la Universidad Continental.
8 “Es menester dar señales claras de que las políticas en el país cumplen con un mínimo de calidad y que existe un norte claro en los objetivos de desarrollo. En esta dirección se requiere:
- Diseñar y ejecutar políticas y reformas adecuadas para afianzar y, sobre todo, dar sostenibilidad al crecimiento económico y la estabilidad financiera.
- Mantener y extender la liberalización de los movimientos de capitales.
- Garantizar la expansión de los mercados exportadores.
- Incentivar la investigación y formación profesional.
- Diseñar y ejecutar programas de investigación y desarrollo que estimulen la investigación científica y tecnológica orientada a la innovación.
- Incentivar una mejor educación que asegure la realización de las potencialidades de las personas como seres humanos y con capacidades y habilidades para cubrir la demanda laboral.
En resumen, es necesario contar con políticas de gobierno claras en aspectos económicos y sociales, e indicadores que garanticen estabilidad y crecimiento económico, en búsqueda de mejores niveles de desarrollo”.
Página 18 del documento “Perú 2021: País OCDE” elaborado por CEPLAN en el año 2015.
9 “El Programa País es un nuevo instrumento de interrelación mediante el cual la OCDE analiza y propone mejoras en las políticas públicas; cabe resaltar que el programa aplica a países no miembros de la OCDE. El objetivo del análisis multidisciplinario son las propuestas de política que buscan mejorar el bienestar de todos los ciudadanos, a través de la implementación de medidas que garanticen los tres principios guías de la OCDE adoptados en la Reunión del Consejo Ministerial del 2011: i) compromiso con la democracia pluralista basada en el estado de derecho y el respeto a los derechos humanos, ii) mercado económico abierto y transparente, iii) tener como objetivo común es el desarrollo sostenible”.
Página 37 del documento “Perú 2021: País OCDE” elaborado por CEPLAN en el año 2015.