Punto de Encuentro

Detrás de la llamada “reforma política”

ÁNGEL DELGADO SILVA

Con el paso de los días, se evidencia aquello que la manipulación informativa ha escondido deliberadamente. La mentira en política puede sostenerse un período. Pero no resiste el embate de la realidad. Y ello es cuestión de tiempo.

A pesar que el Congreso aprobara la cuestión de confianza al Ejecutivo, las reformas planteadas –una vez conocidas– pierden legitimidad aceleradamente. El oficialismo ya no puede disfrazar sus insulsas medidas con los oropeles de una “Reforma Política” idealizada. Aunque la coloque entrecomillas, con mayúsculas y en singular. En verdad, un combo insufrible de falsedad, demagogia y arrogancia.

No solo asistimos a una imposición desvergonzada; consentida por algunos, por temor o conveniencia. Estamos ante la ofensiva política de gente cobijada tras el Gobierno, cuyo objetivo es destruir los fundamentos de nuestra Constitución Histórica. Sí, aquélla que nació con la Independencia y apostó, casi doscientos años atrás, por la República y sus instituciones. Veamos como:

1) Renuncia al equilibrio de poderes propio de la tradición constitucional. Emerge una Presidencia todopoderosa, centralista y autoritaria. Las instancias burocráticas crecen y fortalecen indebidamente sus potestades. En tanto se debilitan al Parlamento y todos los órganos de origen popular.

2) Partidos políticos estatizados y subordinados al poder de turno. Dejarán de ser organizaciones sociales promotores de intereses ciudadanos, fundados en la libertad y autonomía frente al poder público. Las autoridades tendrán injerencia directa en sus elecciones internas y podrán tergiversar la voluntad popular gracias a sus aparatos represivos y de inteligencia. 

3) Se afecta el derecho fundamental de participación política. La eliminación del principio constitucional de presunción de inocencia, conllevará la proliferación abusiva de denuncias contra candidatos incómodos para el poder. Y visto el contubernio con fiscales y jueces llanos a criminalizar la política, terminaremos como la Venezuela de Chávez y Maduro.

En síntesis, reformas antidemocráticas. ¡Desnudemos su naturaleza autoritaria, anti-partido y contraria a la participación política!.

Lima, 9 de julio del 2019       

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