Punto de Encuentro

La pandemia de los más pobres (nn)

Una ex- ministra del gobierno del triste célebre Humala-Heredia, ha expresado que a pesar que existen los recursos para atender los efectos perniciosos de la pandemia, es difícil atender a cerca de 2 millones de peruanos que trabajan por “debajo del radar del Estado”, expresión poco feliz y hasta peyorativa diría, hacia un gran segmento de hermanos que han resuelto el problema de su trabajo por “cuenta propia”.  Lamentable porque fue esta ex-funcionaría la que desactivó el PRONNA, por consideraciones estrictamente políticas y a pesar de sus falencias, esta era una institución que se convirtió en una cadena de atención eficiente de alimentos a los más pobres del país.

El grado de indolencia se acentúa cuando a nombre del gobierno, arguye, que será difícil identificarlos, por cuanto se han movido en la informalidad y que a lo sumo el parámetro que exigirían para atenderlos, es su declaración de renta del año 2019. Olvida la ex- funcionaria, que justamente este sector de casi 2 millones de familias son los que durante décadas han resuelto por “cuenta propia”, sus problemas de vivienda, de salud, educación y especialmente el de alimentación de sus familias y que o debe olvidar que a pesar de su informalidad, tributan indirectamente a través de las compras que hacen y pagan IGV, a cambio no reciben nada del Estado, por eso, que no venga el gobierno con la peregrina idea de que por no estar bancarizados, no se les puede entregar merecidamente el bono que les corresponde, que solo aliviaría paliativamente el desastre generado por la pandemia y los efectos perjudiciales de la cuarentena compulsiva, impuesta por el gobierno.

Propuestas cómo estás, demuestran la precariedad e incapacidad del gobierno para enfrentar los efectos letales del virus, no solo en salud, sino también en la economía y la vida de los peruanos. Debe saberse que cuando el gobierno entregó los primeros bonos, debió prever y organizar un padrón que incorpore a estos peruanos laboriosos que son abandonados a su suerte. Le recuerdo al gobierno, esa lejana reflexión que cobra actualidad expresada en el “Otro sendero” (Hernando de Soto) “peruanos que con sabiduría han sabido administrar su pobreza”.

Esta gente “Laboriosa” como reconoce Jaime Bayli, sufre porque siente que el Estado lo obliga a no resolver sus problemas de familia, porque lo han condenado a no salir a trabajar, justamente para honrar aquello con lo que el Estado nunca cumplió.
Fácil y demagógico, para un gobierno que tiene fuerza, pero no ideas que, en estos 4 años de gestión, solo ha polarizado el país y no le ha generado ningún valor a su producción y economía, menos a la salud y la educación. A manos llenas entrega todos los recursos que con mucho esfuerzo han ahorrado, durante décadas. No me cansare de señalar la indolencia e insensatez de este gobierno que despilfarra los recursos en encuestas, en el financiamiento de algunos medios, para que modelen una imagen actoral, de una tragicomedia, de gobierno que cuando se vaya solo dejará hojarasca.

Pero todo no está perdido, la pandemia y las torpezas del gobierno han puesto de relieve el surgimiento de la decencia humana de la mayoría de peruanos: Solidaridad, entrega, comprensión ante la pandemia.  Por último, si hay a alguien a quien darle prioridad en la atención del gobierno es a esta gente laboriosa, que se resiste recibir una bolsa de alimentos, porque lo único que quieren es que se le autorice a salir para hacer lo que siempre hizo: trabajar con dignidad, para llevar el sustento a su hogar.

Milagros Salazar de la Torre

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