Esta Cuarentena se ha revelado no solo como la principal herramienta de lucha contra el Covid19 en el Perú sino que ahora sabemos que es la única. No existe otra medida funcional que el gobierno haya implementado aparte del encierro obligatorio de toda la población. Compra de pruebas y material de bioseguridad? Muy poco, y llenas de errores y corrupción. Camas UCI? Totalmente insuficientes. Ante esta realidad y la imposibilidad de que el Estado pueda hacer algo más de manera medianamente eficiente, el gobierno que ya conocía con antelación sus limitaciones, se dedicó a fortalecer la idea de que solo un esquema Cuarentena extensa y universal nos podía salvar.
A tal punto llega la seducción de la Audiencia nacional, que todos los días vemos a miles de encerrados indignándose e insultando a quienes en su desesperación salen a buscarse el sustento porque ya no pueden seguir sobreviviendo sin trabajar.
Pero al margen de nuestra opinión sobre la conveniencia de una Cuarentena general, Cómo se logra la percepción general de que el gobierno toma buenas decisiones y somos los (otros) peruanos quienes no ayudamos ? Con analítica y Comunicación, así se logra. El gobierno lo sabe, y aplica su estrategia comunicacional de manera aplastante.
Hemos repetido en otros espacios que las fuerzas democráticas necesitan de una herramienta de análisis psicográfico moderno, ya no digamos uno de última generación como las que se manejan en el primer Mundo con tecnologías reunidas y potenciadas como el 5g. Hablamos de una evolución del análisis demográfico o demoscópico tradicional que ya está totalmente obsoleto.
Para graficar la situación es bueno poner un ejemplo. Es común ver en le TV la siguiente escena: Una reportera acosa a una ama de casa en el mercado y le pregunta urgida si está o no de acuerdo con la Cuarentena y la distancia social, la señora se sorprende pero se rearma rápidamente y contesta que sí, que cree que la Cuarentena es muy importante, la reportera y las presentadoras en el estudio se alegran de esta respuesta y felicitan a la señora que se aleja y… se suma a una aglomeración de personas en un puesto de papas.
La gran mayoría de peruanos somos estoicos ante las desgracias, no reaccionamos con violencia, salvo casos puntuales previamente de incitación organizada. Nuestra cultura nos hace acomodarnos a la opinión del que percibimos con Poder, generando una táctica de “espejo” entre los individuos que perciben un beneficio en “quedar bien” o una amenaza en “quedar mal” con el “sujeto de Poder”, esa reacción está basada en la idea de que toda pregunta viene cargada de una intención de evaluación. Un juicio inmediato (o mediato) a la respuesta que dé el entrevistado lo posicionará en una condición de ventaja o desventaja. Esa es una creencia interiorizada entre la mayoría de seres humanos, pero en el Perú es aún más amplia. El “sujeto de Poder” puede ser una reportera, una cámara de TV, un grupo de amigos que tienen una idea en común, un jefe, un líder, un encuestador. Incluso en una red social, que tiene la ventaja de la distancia física con el “Sujeto de Poder” se busca la aprobación de nuestras posiciones e ideas. Esa conducta describe perfectamente lo que hemos observado en distintos grupos de trabajo con diferentes niveles socio económicos, el peruano hace Resistencia Pasiva, te dice lo que esperas pero finalmente hace lo que considera más conveniente.
La percepción de que una mayoría de peruanos apoya la Cuarentena se basa en pobres métodos de encuestas (pero paradójicamente muy útiles para provocar e incentivar el “espejo”); y si se complementa con campañas de Marketing Político que elevan la figura del mandatario a niveles de mártir o súper funcionario, se consigue unir al principal emisor y su medida (mensaje) extrema en un matrimonio comunicacional. Un matrimonio falaz, pero matrimonio al fin.
Los peruanos estamos haciendo sacrificios extremos, renunciar a la libertad de movimiento y a la libertad del trabajo no son asuntos fáciles de asumir. Paralelamente el gobierno no reduce sus gastos corrientes (p.e sueldos de la planilla dorada), no es capaz de redireccionar los presupuestos, y por último nos oculta los pobres resultados de tanto sacrificio. Nos bombardean con imágenes de gente incumpliendo la Cuarentena e inmediatamente, casi como una reacción programada, miles de cerebros se activan y manifiestan en redes su indignación culpando a esos peruanos de su prolongado encierro. Por supuesto que esa sensación de estar del “lado bueno” es producto del efecto “espejo”.
Esto no es casualidad, responde a una planificada estrategia de Marketing Político y conocimiento del sistema de creencias de la población (decíamos en el artículo anterior que el equipo de Marketing es el único que funciona bien en el régimen) dónde la Comunicación es pieza clave y definitiva. Los mensajes compartidos, la altísima frecuencia, los emisores populares y reconocidos, el registro de teatralidad y los canales masivos aseguran un único resultado: el efecto “espejo”. el sesgo se oculta y se disfraza para mostrar un conveniente resultado: un masivo apoyo al gobierno y su inviable Cuarentena. pero que es completamente engañoso ,no representa el verdadero sentir ni pensamiento de la gente. Es una muestra contaminada, una mirada oblicua de la realidad. Es por eso que tantas encuestas tradicionales fracasan.
Debido a éste y otros ejemplos de manipulación masiva que hemos observado en los últimos años, sugerimos con mucho énfasis la implementación de una herramienta de análisis y comunicación. Cuando no se tienen los recursos para enfrentar a un enemigo mucho más grande se sugiere el Marketing de Guerrilla Digital (No confundir con Publicidad de Guerrilla) pero eso solo es para ganar tiempo. El arma definitiva para ganar es el análisis piscográfico (la detección de datapoints emocionales y el perfilamiento de grupos), además de la potenciación de plataformas con mensajes de “enganche” producto de buenas prácticas de atracción que permitan una masiva participación, todo esto sin el sesgo que causa en las respuestas la influencia del “sujeto de Poder”. Una herramienta basada en las nuevas tecnologías bien utilizadas permite una comunicación bidireccional, y sobre todo verificable si así se desea, capacidades con las que no cuentan los métodos usados actualmente. Esto le daría a la Oposición democrática un gran poder para hacer llegar sus mensajes, un método eficaz de “escucha”, un canal veloz para nutrir a su audiencia y ganar nuevos adeptos. Situación que hoy se ve inalcanzable.
En resumen nos atrevemos a expresar que los únicos genuinamente enamorados de esta Cuarentena general, simplona y extremadamente cruel son aquellos que sacan algún beneficio real y tangible de esta situación…no es difícil saber quién o quiénes son.
