Punto de Encuentro

Aprender de las dolorosas lecciones del Covid-19

El Director General de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom, ha expresado con preocupación “que demasiados países están yendo en la dirección errada” y que a pesar de ello “nunca es tarde para poner al virus bajo control, incluso en casos de contagios exponenciales”. En un contexto donde se pronostica que la pandemia del coronavirus podría empujar entre 80 y 130 millones de personas al hambre a final del año en todo el mundo, además, América Latina se convierte en la segunda región a nivel mundial con más muertos por coronavirus. El epicentro de la pandemia se concentra actualmente en América donde se registran más de la mitad de los casos del planeta. Mas aún, a la fecha Perú ocupa el segundo lugar con más casos de coronavirus después de Brasil, siendo así, es momento de reflexionar en el camino, sobre la reconstrucción de los servicios de salud y de los escombros que nos dejará la pandemia, especialmente, en el ámbito de la salud pública, en donde debemos imponernos como Política de Estado imperativa el funcionamiento continuo de los sistemas de salud.

Es cierto, que el COVID-19 es mucho más que una crisis de salud, esta pandemia se está moviendo como una ola, que aún puede romper sobre los sistemas y mecanismos que protejan a las personas menos capaces de hacerle frente. Debo precisar que como profesional vinculada a la actividad de salud, me movía la preocupación del desorden y la grave descoordinación qué hay entre las instituciones que forman el sistema, por eso mi compromiso primordial cuando por el voto popular fui elegida congresista fue trabajar intensamente en fortalecer los servicios de salud, esencial para los peruanos, mi preocupación se basaba en el cumplimiento del art. 9 de nuestra  Constitución: “El Estado determina la Política Nacional de Salud. El Poder Ejecutivo norma y supervisa su ejecución. Es responsable de diseñarla y conducirla en forma plural y descentralizadora para facilitar a todos el acceso equitativo a los servicios de salud”.

Es obvia la interpretación que el diseño de la Política Pública de Salud era competencia exclusiva del Poder Ejecutivo, no podía ser de otra manera, lamentablemente muchas de estas competencias se entregaron a los gobiernos regionales que sin recursos y capacidades humanas preparadas y con experiencia fraccionaron y atomizaron el servicio, además de precarizarlo.

Es por eso, que una de mis primeras iniciativas legislativas fue proponer el restablecimiento de la Función Rectora de la Salud al Poder Ejecutivo, esfuerzo que se materializó con la aprobación de la ley 30895, que entre sus alcances más importantes fortalecía el Rol Rector del Ministerio de Salud, su art.5 Categóricamente modelaba en nueve incisos estas herramientas importantes. No entiendo, porque a pesar de que la norma entró en vigencia en Diciembre del 2018 y reglamentada posteriormente, no se echó mano de ella para consolidar e integrar nuestro sistema de salud con lo que creo se hubiera enfrentado en mejores condiciones la pandemia. No sé si fue incapacidad o mezquindad porque nosotros fuimos los impulsores de la ley, que dígase de paso se inspiró en los Lineamientos de Política de Salud 1995-2000, en la que el MINSA definió su misión “promover y garantizar la salud individual y colectiva de la población del Perú, la misma que parte de la  premisa que el Estado debe garantizar el suministro básico de salud y que el desarrollo humano,  incluida la  salud, es una responsabilidad social que abarca los sectores público y privado.

Cobran actualidad la misión y los principios, que de haberse impulsado un mínimo esfuerzo, hoy tendríamos un Sistema Nacional de historias clínicas integrado, la infraestructura sanitaria, recursos humanos tanto público y privados hubieran estado mejor organizados y comprometidos para derrotar esta pandemia. No es tarde para levantar un aprendizaje y comenzar a montar las herramientas que la constitución y la ley ponen al servicio del Estado para que la Salud en nuestro país, especialmente para los más pobres la reciban con Equidad, Eficiencia y Calidad.

Milagros Salazar de la Torre.

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