Punto de Encuentro

Tomando como excusa una frase sensacionalista de la semana, vale la pena reflexionar acerca de la maternidad en el país.

Para hablar en números, el INEI (2018) señala que hay aproximadamente 8 millones 741 mil madres en el Perú, y significan el 68.8% de la población femenina. A su vez, de las mujeres que son madres, alrededor de 65,6% trabajan. Y los sectores a los que se dedican están distribuidos en: 22,8% Servicios y Comercio, 22,8% Agricultura, Pesca y Minería, 9,7% Manufactura, 1,7% Transportes y Comunicaciones y 0,7% en Construcción.

De acuerdo a un informe del MIMP (2020), sobre el impacto de la epidemia en el trabajo de las mujeres, el rubro más golpeado ha sido el sector principal de presencia laboral de la mujer: Servicios y Comercio.

Dicho plano cuenta con una amplia gama de ocupaciones. Se incluyen servicios comunitarios, sociales y recreativos, transporte, restaurantes y hoteles, bienes inmuebles, servicios a empresas, servicios personales a hogares, electricidad, agua, entre muchos otros.

Sin embargo, algunos oficios (la minoría) pueden ser medidos por objetivos y otros requieren la presencia personal más allá del cumplimiento de una meta. Los primeros suelen ser trabajos ejecutivos dentro de empresas. Con la facilidad que 1. Todos son formales, 2. Pueden extrapolarse al teletrabajo, 3. Disponen de mayor flexibilidad en horarios, pues su trabajo se sustenta en el logro de un indicador, no tanto en el tiempo que le dediquen en sí. Situación no dable en trabajos de servicio de asistencia física como almacenamiento, restaurantes, servicios personales, entre otros. Y de complicaciones extras si lo pensamos en el ámbito informal.

Las leyes en cuanto la maternidad tampoco parecen estar pensadas desde un enfoque humano holístico. La madre cuenta con una licencia de 90 días para el periodo prenatal y posnatal en suma. Mientras el padre con 10 días, cuando recién en el 2018 se amplió la licencia de paternidad de 4 míseros días a al número mencionado. Número no representativo para el proceso simbólico de ser padre. Lo que además, en hechos fácticos, limita el apoyo físico, emocional y psicológico que la madre debería recibir de su pareja en dicha ventana de tiempo vulnerable.

La maternidad es un fenómeno vivenciable desde experiencias distintas entre sí. Ya sea por edad, nivel socioeconómico, provincia, región u oficio. La diferencia es que trabajo y maternidad son aspectos que usualmente se yuxtaponen en la vida de la mujer, y poco se ha investigado en el Perú de su relación. Si bien es cierto que no todas las mujeres quieren ser madres, y mucho menos que los hombres pueden serlo, todos provenimos de una madre. Entonces, pensar en políticas en aras de la madre, es poner en agenda también a la siguiente generación del país.

 

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