Punto de Encuentro

¿Crisis de partidos políticos? (Parte I)

El pasado 11 de agosto, se presentó el Primer Ministro Walter Martos ante el Congreso de la Republica y, a diferencia de su antecesor Pedro Cateriano que fue al Congreso subestimándolo y dando por sentado que tendría el voto de confianza, la presentación del General Martos fue una presentación hecha a la medida del Congreso, es decir, dijo justamente lo que querían escuchar los congresistas para ganar su confianza, pero no, lo que necesitábamos escuchar todos los peruanos.

Además de escucharlo hablar sobre la Reforma Política o la Reforma de Justicia, lo que queríamos escuchar es como iba a enfrentar el combate contra el COVID o que se iba a hacer con la reactivación económica y la generación de empleo. Fue un discurso, corto y con lo justo para lograr “el voto de confianza”. Se notó el esfuerzo del Premier por quedar bien con todos y para ello evito tocar o aclarar temas espinosos que pudieran generar controversia limitándose prácticamente a describir todo lo que se había hecho, lo que se estaba haciendo y lo que se quería hacer para combatir la pandemia; efectista, pero más de lo mismo, porque a todas luces, lo que ha hecho el gobierno ha fracasado hasta el momento en el intento. No hay oxígeno, no hay camas suficientes para los enfermos, no hay equipos de respiración y lo peor, faltan equipos de protección para los profesionales y técnicos que se encuentran en la primera línea de defensa en esta guerra. La lucha contra la pandemia requiere de estrategias distintas para conseguir resultados distintos; necesita de medidas que reconozcan la existencia de un enorme problema logístico, pero también, medidas para la contención de la enfermedad con políticas de seguimiento a contagiados o de ampliación del uso de las pruebas moleculares que han demostrado ser más efectivas para el control de la pandemia, entre otros.

En cuanto a la reactivación económica, hubo algunos esbozos de triunfalismo y otros por querer justificar los magros resultados de la gestión del gobierno echándole la culpa a la pandemia, sin embargo, la realidad es que lamentablemente los números no han acompañado al Presidente Vizcarra desde el inicio de su gestión. El discurso del Premier planteo una “lluvia de millones” para la inversión pública; el otorgamiento de incentivos para la inversión privada, a través del programa “Reactiva Perú”, que está marchando muy lentamente y otros millones más para los famosos Fondos de Apoyo Empresarial (FAE) a las Pymes que tampoco han sido tan efectivos, pero que esperamos esta vez lleguen a los sectores que realmente los necesitan.

Es importante notar que, en su discurso, el Premier hizo una serie de ofrecimientos sobre proyectos y acciones que ya han sido ofrecidos o planteados anteriormente por el mismo Presidente Vizcarra o por otros Ministros, como el famoso caso de los 80 hospitales que ofreció tener listos en el 2019 y que hasta la fecha seguimos esperando. Por el bien del país, esperemos que lo ofrecido por el primer ministro Martos y su “lluvia de millones”, no se queden en buenas intenciones ya que “las palabras y el papel aguantan todo”; por lo tanto, “la clave del éxito” de este gobierno, en su lucha contra la crisis, estará determinado una vez más, por la incapacidad o la capacidad de gestión del Ejecutivo, tan cuestionada por todos.

Eso sí, lo que hay que reconocerle al Primer Ministro Martos, es lo relacionado al frente político, habiendo conseguido, con su llamado a la unidad y su preocupación por las regiones, lo que Vizcarra con sus permanentes enfrentamientos no pudo lograr durante todo su gobierno, es decir, la “condescendencia” del Congreso y un “voto de confianza” que nos permite vislumbrar una luz de entendimiento entre estos dos poderes del estado para poder enfrentar juntos la crisis sanitaria, que al igual que la reactivación económica y la generación de empleo, requiere de todas nuestras instituciones y de todos nosotros para salir Adelante.

En mi caso, por la gobernabilidad del país, más que un “voto de confianza” al Premier Walter Martos, le otorgo el “Beneficio de la duda”.

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