Punto de Encuentro

Carta abierta al Gobernador Regional de Arequipa Elmer Cáceres Llica

Gobernador Cáceres Llica: Luego de cinco meses de crisis sanitaria, agravada por su evidente incapacidad para liderar políticamente a la Región, y también por sus gestos y declaraciones vergonzosas, el pueblo de Arequipa ha sufrido la pérdida de miles de sus hijos y las proyecciones nos auguran un oscuro futuro cercano.

Por todo ello, lo acuso, públicamente, de ser el responsable directo de nuestros hermanos muertos y de la grave crisis económica que golpea cada día a los miles de hogares arequipeños. En esta etapa sombría de nuestra historia, su nombre se escribirá con sangre cuando se recuerde a aquella inepta y cobarde autoridad que condujo irresponsablemente a la Región más pujante del país, a la crisis sanitaria, social y económica total.

No solo le reprochamos su ignorancia en cuestiones científicas, ya que puso en riesgo miles de vidas, sino su indolencia frente a las personas contagiabas por el maldito COVID-19, sus actitudes entre matonescas y caricaturescas que ponen en ridículo al trabajador y noble morador Arequipa frente al mundo.

El generoso pueblo de Arequipa lo eligió esperanzado en que usted iba a representar un cambio, pese a las denuncias que ponían en cuestión su integridad moral. Quisimos creer que en el poder, usted se tornaría más reflexivo y ennoblecería su forma de hacer política. La verdad es que nos equivocamos todos. No solo con respecto a usted, ya que resultó peor de lo que pensábamos, sino porque los escándalos continuaron hasta días antes de la cuarentena. Era evidente que estaba más interesado en generar un discurso de odio que dividiera a la ciudad en dos, una supuestamente indígena, provinciana e históricamente excluida, y una blanca, virreinal, que luchaba por mantener sus privilegios y granjerías. Ese era su proyecto para capitalizar políticamente y poder lograr sus perversos objetivos personales.

A nivel de gestión, sus resultados han sido paupérrimos. No logró jamás entender el rol que tiene el gobierno, que usted indignamente encabeza, en el desarrollo integral. Jamás se le escucho mencionar sobre la prioridad en la ejecución de algún proyecto estratégico. Tampoco pudo emprender el urgente proceso de reingeniería que necesita el gobierno regional. Todo lo contrario, usted volvió el gobierno regional en un burdel, y a las gerencias, en chinganas

Esta descripción áspera y desagradable es lamentablemente cierta. En lugar de convocar a los mejores, decidió rodearse de arrastrados y arrastradas que jamás fueron conscientes de la responsabilidad que caía sobre sus manos.

Pero todo esto explotó con la pandemia. Mientras usted recomendaba comer carne de llama para “curarse” del COVID-19, la gente empezaba a morir y paralelamente la región entró en un proceso acelerado de recesión. No le importó las exhortaciones de los gremios para controlar la pandemia con medidas sanitarias urgentes y adecuadas. Usted actuó como un ser autoritario, perverso y despreciable, engañando a la población con una supuesta vacuna rusa que todavía no ha sido probada científicamente.

Usted estafó a toda una Región: presentándose como el abanderado del hombre común frente a una supuesta derecha empresarial, prominera, racista, que lo rechazada por ser provinciano, no hizo nada por los miles de pequeños empresarios y trabajadores independientes, que han tenido que endeudarse o liquidar su capital de trabajo para sobrevivir estos cinco nefastos meses. Su “manan” resuena en los oídos de todos los que hemos sido perjudicados por su ignorancia y evidente mala fe.

Sabemos que ha solicitado a su entorno más cercano “sugerencias” para salir de la crisis; pues bien, yo le propongo tres puntos concretos: reactive las redes de apoyo social (los CAE de QaliWarma, juntas vecinales, comités del vaso de leche, rondas campesinas, asociaciones) que durante años funcionan en los lugares con mayor marginación social, hágalo con el apoyo de la Iglesia Católica, las iglesias evangélicas y los líderes sociales de base. No sea mezquino ni piense en los riesgos políticos de tener una política de apertura hacia la sociedad. Cree el programa “Salvataje Arequipa”, para que el Gobierno Regional apoye mediante un agresivo programa de compras estatales a los pequeños empresarios, así como el relanzamiento de los grandes proyectos de infraestructura que han sido postergados por su dejadez, egoísmo e irresponsabilidad. Fije la meta de asistir a por lo menos 500 mil arequipeños con indumentaria, mascarillas y otros productos que pueden ser producidos por nuestras mypes. Con estas medidas se podría, en un mediano plazo, sacar a Arequipa de la ilegitimidad social, de la anarquía, de la inviabilidad.

Pero la realidad es que, lamentablemente, usted y su entorno mediocre, no harán nada. No les interesa la gente, solo quieren someter al pueblo al miedo y a la pobreza para sacar la mayor ventaja política mediante un asistencialismo barato y dádivas insignificantes. Usted quiere dejar, a quien lo suceda, una Arequipa destruida y con la moral quebrada. Piensa, en su delirio, que el siguiente paso en su carrera política es la presidencia de la república. Claramente usted no solo es un canalla, sino también un idiota, si piensa que va a seguir engañando al pueblo distrayéndolo con una supuesta candidatura presidencial que solo le permita esconder bajo la alfombra su gestión desastrosa.

Aún quedan varios meses hasta que se largue. Ante la ausencia de oposición política, los actores sociales saldremos a los medios de comunicación alternativos, no los que usted compró con los fondos públicos a periodistas mermeleros, para decirle que este letargo en la que se encuentra sumergida la ciudad, solo fue un momento para hacer el duelo por nuestros muertos, pero que en las próximas semanas el León del Sur rugirá. Prepárese Señor Cáceres Llica, que usted no se salvara de los tribunales de la democracia y ni de los de la historia.

 

 

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