Jimena Guevara
La revista Time, un par de días atrás, incluyó a Ofelia Fernández dentro los diez líderes más importantes de la próxima generación. Ofelia con 20 años es hoy día la funcionaria política más joven de América Latina. Ella radica en la ciudad autónoma de Buenos Aires y desde el 10 de diciembre del 2019 es diputada por su localidad.
La joven activista llegó al puesto con un discurso feminista pro aborto bastante categórico, y fuera de las concordancias o diferencias ideológicas con su propuesta, es meritorio e importante que nuevas generaciones encuentren espacio en los escaños de poder, usualmente reservados para adultos.
Otro ejemplo loable es el de Matías Silvera, electo edil el último 27 de septiembre en su departamento de Treinta y Tres, Uruguay. En un reciente diálogo con Matías, para este mismo portal mediante Punto de Encuentro TV, él manifestó que la Lista 26 estuvo conformada en mayoría por jóvenes. A la vez que, de forma muy acertada, explicó que rescata de su experiencia en campaña que cuando uno adquiere mayor voz -en realidad- lo que adquiere son mayores responsabilidades.
Ejemplos adicionales de liderazgos juveniles son el de Sanna Marin, primera ministra de Finlandia con 34 años, y quien ha llevado con éxito el manejo del COVID-19; Camila Vallejo, diputada chilena de 31 años; aquí en Perú también Arlette Contreras de 30 años, en Colombia Karina Rojano congresista de 29 años, y así varios otros casos alrededor del globo.
A pesar de ello, en Perú la participación política juvenil sigue siendo escasa. En Perú, de acuerdo al Registro de Organizaciones Políticas (ROP), el partido con mayor cantidad de jóvenes al 2019 es Alianza Para el Progreso (APP) con 34 962; ojalá sin ninguna jugada mañosa del líder partidario y su base de datos estudiantil asequible a través de sus universidades. Por el lado opuesto, Fuerza Popular (FP) cuenta con únicamente 517 jóvenes, y otros partidos como Avanza País con 1 049, Frente Amplio con 1 530, FREPAP con 7 619, PPC con 7 646, y demás.
Trascendiendo a las posiciones políticas, la juventud debe seguir involucrándose en la política como renovación de la misma. La posibilidad de hacer carrera política desde los 18 debería ser considerada, para que a largo plazo el camino político tenga mayor recorrido. Se debe apostar por las nuevas generaciones y las nuevas propuestas que los jóvenes traemos. Queremos aprender y tomar responsabilidades.