Punto de Encuentro

¿Objetividad?

Jimena Guevara

A las clásicas disyuntivas de izquierda - derecha,  progresista - conversador y/o liberal - totalitario, parece haberse sumado la de globalista - patriotismo. La tripartita que se suele ver o asociar es la tendencia izquierdista, progresista y globalista, en contraposición del derechismo conservador patriótico. La tendencia liberal queda fuera en este, pues podría sumarse a cualquiera de ambas triadas. Existen los “liberprogres”, que son acusados de ponerse a pies de la agenda globalista, y también los liberales conservadores que a veces se -a mi parecer- muchas veces se autoimponen como los de mayor autoridad moral.

Es importante reconocer que también podría existir una ala de izquierda conservadora, pero en nuestro país tal parte del espectro político es adoptado por las posturas más radicales. De todos modos, la cuestión que busco recoger es la constante queja sobre el progresismo y su supuesta relativización de las “cosas”.

El antónimo de <> es por default <>, y según la RAE esta palabra se define como: perteneciente al objeto en sí mismo, con independencia de la propia manera de pensar o sentir.

La pregunta está en si alguien puede emitir una opinión, postura o incluso palabra disociándose de su propia manera de pensar o sentir. De los sentimientos tal vez uno se puede alejar por medios de racionalización o meditación incluso. De hecho, esta última es una técnica proveniente del oriente, que la psicología gestalt adoptó tempranamente y después la corriente cognitivo conductual en su tercera generación. Sin embargo, no es coincidencia que oriente haya brindado grandes estrategas como Sun Tzu con su libro de fama mundial El Arte de la Guerra, donde cuestiones emocionales pueden quitar sentido lógico al actuar. Aunque en tanto la racionalización según el psicoanálisis es un mecanismo de defensa del Yo.

La cuestión está en que de los sentimientos uno puede alejarse o tener claridad de mente. Pero, cómo uno puede separarse de sus pensamientos si es mediante este proceso cognitivo -el pensar- que uno elabora las opiniones, posturas o discursos.

Cuando se critica la relativización hay que plantearse el debate de si lo objetivo existe, más allá de las posturas progres o conservas, libertarias o totalitarias, globalistas o patriotistas. Por ejemplo, mujeres que tras sufrir vulneraciones por parte de parejas o familiares se vuelven feministas, o mujeres que por ataques de otras mujeres adoptan una postura anti-feminista, o personas que vivieron en la Alemania Nazi, Cuba, Venezuela se volvieron liberales, incluso la nueva movida derechista de Argentina es reactiva al avance del progresismo. Entonces, sus pensares por más que prediquen ser la postura correcta o definitiva, y condenen el relativismo, no son ajenos a un relativismo por definición. Ya que su postura política, no son independientes de sus pensamientos y sentimientos.

Personalmente, no creo que la objetividad absoluta exista. Sí creo que los hechos existen; pero, por ser el lenguaje la herramienta con la cual accedemos a ellos, es imposible adoptar una postura personal no influida por nuestra historia personal para hablar de tales hechos. Lo cual explica la famosa frase de Nietzsche “no hay hechos, sólo interpretaciones”. Y a pesar que se contradiga con la premisa de este párrafo, si los hechos no son asequibles de forma objetiva para el humano, estos no existen en la narrativa humana.

 

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