Punto de Encuentro

La mala lectura (segunda parte)

13 Diciembre, 2020

Danilo Guevara

Danilo Guevara Zegarra[i]

Otro yerro, que resulta muy común, consiste en suponer que los miembros de la Policía Nacional tienen una resistencia natural a los planes de Reforma o de Modernización.

Nada más lejos de la verdad. Lo que sucede es que dentro de la Institución prevalece una mezcla de desengaño y escepticismo debido a que en las dos últimas décadas, las denominadas Reformas aplicadas, sirvieron para los que gobiernos de turno justifiquen la separación de oficiales que no eran de su simpatía o que presentaban serios cuestionamientos.

Aparte de ello, estas Reformas consistieron en modificar la macro estructura y los nombres de cargos o jurisdicciones sin haber alcanzado, ni siquiera mínimamente, el objetivo declarado de forjar esa Institución moderna, pujante, limpia, efectiva que todos los policías y ciudadanos anhelamos y requerimos.

El fracaso de estos experimentos dirigidos por civiles se visibiliza cuando se recorre las comisarías y unidades de atención al público donde resulta fácil percibir la pobreza de recursos con la que nuestros policías cumplen una función principalísima para la vida en sociedad. Principalísima y esencial porque el Estado es una organización política que se ha instituido para proveer seguridad a sus asociados. La seguridad es el cuore bussines del Estado. Vale decir, aquello que explica y justifica su existencia.

La grosera desatención de servidores, a los que injuriamos con facilidad, se grafica en un dato de extremo dramatismo. Mientras en Perú se han registrado más de 500 policías muertos por Covid, en Carabineros de Chile no existe ni uno solo. Eso se debe a que los nuestros no contaron con oportunos protocolos ni elementos de bioseguridad al tiempo en que, negligentemente, se les ordenó detener a decenas miles de personas que infestaron las dependencias con el virus. Pero también a las condiciones de hacinamiento de las instalaciones donde estos abnegados servidores se desenvuelven y la deficitaria situación del sistema de salud policial que en buena parte está confiado a gerentes civiles.

La ansiada Reforma o Modernización Policial, debe ser un proceso guiado por la política pero ejecutado bajo metodologías técnicas que involucren la participación activa de los propios policías sin cuyo compromiso no será factible. Por eso resulta contraproducente e ilógico maltratar a la Institución o tratar de desnaturalizar sus tradiciones, su cultura, su disciplina porque estos son los pilares que la mantienen erguida, haciendo lo suyo, más allá de muchas dificultades y no pocas felonías.

Una Reforma real tiene que comprender y armonizar todos los sistemas internos bajo un solo precepto: servir al Perú con alta efectividad y cero corrupción. Acorde a los tiempos, ello significa asegurar una mayor selección, profesionalización y especialización; mejorar sueldos, bonificaciones, turnos de trabajo, horas de descanso, condiciones laborables, salud ocupacional, ascensos meritocráticos, sanciones y separaciones justas, así como introducir nuevas prácticas, estrategias y procedimientos al tiempo que se le debe dotar de mayor tecnología, buenos cuarteles, equipamiento, comunicaciones, dentro de otras cosas.

Para finalizar. Primero: Si las compras y la logística son encomendadas a entes ajenos a la Institución, enhorabuena. Segundo: los principales indicadores para medir el éxito de un proceso de Reforma o Modernización son: los resultados fácticos que se obtengan; la confianza y satisfacción de los usuarios; la moral e integridad del personal y sobre todo, la capacidad de cada dependencia para constituirse en aquellos espacios donde los derechos y libertades ciudadanos estén plenamente resguardados.

Danilo Guevara Zegarra es general PNP ® . Ha sido viceministro del Interior y director de la DINI

NOTICIAS MAS LEIDAS