La Legalización del aborto una reflexión desde el derecho natural

Hace unos días, el Senado Argentino, aprobó con una holgada ventaja la Ley de interrupción voluntaria del embarazo (aborto), reacciones a favor y en contra no se hicieron esperar dentro y fuera de Argentina.

En nuestro país los argumentos a favor señalan que no existe vida en el feto y que por tanto la mujer tiene el derecho a elegir sobre su cuerpo; por otro lado, lo argumentos en contra señalan que existe una vida independiente al de la madre que merece protección. Ahora, excluyendo las consideraciones sociológicas y partiendo de la premisa de que desde la concepción existe vida humana, pocos son los que niegan la legitimidad de la ley desde los postulados del Derecho natural cuando es esta la herramienta jurídica idónea para combatir una ley injusta, v. gr. Tomas de Aquino exhortaba al incumplimiento de toda ley no conforme a la razón porque sería una corruptio legis.

Esta ausencia del Iusnaturalismo en el debate en mi opinión se debe a dos motivos: (i) la inexistencia del curso en el plan de estudios de la mayoría de universidades del país, y (ii) la falsa creencia en que el positivismo jurídico es suficiente para la formación de un abogado. Obviamente, no pongo en duda la funcionalidad del positivismo para resolver eficientemente aspectos relacionados con la regulación del mercado, sistema previsional, las relaciones laborales, etc. Sin embargo, el problema surge cuando con el positivismo se pretende regular contrariamente a aquellos principios ónticos que por medio de la razón permiten a todos los seres humanos distinguir entre lo bueno y lo malo, por ejemplo; todo ser humano sabe que matar es malo.

A continuación, desarrollaremos mediante argumentos nuestra posición, la cual plantea la ilegitimidad de una ley que legalice el aborto desde la posición del  Iusnaturalismo

En la actualidad, lo avances científicos en la ciencia moderna (genética, embriología y biología) nos brindan argumentos científicos que demuestran la existencia de un ser humano único e irrepetible desde el momento de la fecundación, el cual es el inicio de un proceso que se prolongará hasta su muerte. Es así que desde el campo de la ciencia genética se demuestra que de la fusión  del gameto masculino (espermatozoide ) y el femenino (óvulo) a través de la fecundación se da origen a un nueva célula (cigoto) el cual presenta un sistema con una información genética autónoma y distinta de las células somáticas del organismo paterno y materno, es decir se activa un nuevo, único e irrepetible genotipo, one cell embryo.

De la misma manera, la ciencia de la biología ha demostrado que la fecundación es un proceso de transmisión de una vida a otra a través de un proceso de copia en moldes del gameto al cigoto que se origina desde el momento de la fecundación. Este proceso produce un one cell embryo con un ADN propio e irrepetible diferente al de cualquiera de sus parentales y al de cualquier otro ser humano, con una capacidad genética propia y suficiente para su desarrollo desde la concepción, es decir el no nacido es un nuevo ser biológico desde la concepción.

Asimismo, la ciencia de la embriología, señala que el embrión se constituye cuando existe un ente biológico con genética propia para su desarrollo, este proceso se inicia desde la fecundación y se prolongará hasta que sea un cuerpo maduro (Catapano: 2018)

Durante siglos la humanidad ha concebido la idea de una justicia universal e inmutable fundada en principios eternos que descansan en la misma naturaleza del ser humano. Es así que desde la antigua Grecia  filósofos como Heráclito o Platón creyentes de un derecho basado en los más íntimo del ser humano, que era permanente y eterno, se opusieron, al relativismo de los filósofos sofistas, que negaban la existencia de leyes universales e imperecederas y que como el sofista Trasimaco señalaba: las leyes eran creadas por los hombres para satisfacer sus propios intereses (Bondenheimer: 1942). De igual forma, de la mano de la filosofía estoica el Naturalismo enfrentó el pragmático derecho positivo romano influyendo en instituciones como la esclavitud y la familia; posteriormente durante el medioevo destaca Tomás de Aquino, el cual influenciado por el pensamiento aristotélico sistematizo, sentó las bases de un derecho natural racional, afirmando que si bien es cierto que el ser humano no puede conocer la ley eterna puede participar de ello a través de la razón y así distinguir entre lo bueno y lo malo.

Sin embargo, a partir del siglo XVI en respuesta a la pretensión totalitaria de la Iglesia y , primero a la anarquía del sistema político feudal, segundo al absolutismo estatal, surge un espíritu individualista que encontró en el Derecho Natural su expresión. Es en esta etapa, en donde filósofos como Groccio, Hobbes, Spinoza, Pufendorf y Wolf propugnarían la necesidad de un Estado fuerte que proteja las libertades del individuo; aunque después con Locke, Montesquieu, Rousseau se propugnaría por un sistema teórico-político que reconociera y protegiera los derechos naturales como el goce de la vida, la propiedad y la libertad de la injerencia del mismo Estado. Dos siglos después de la mano del Liberalismo clásico serian la Revolución Americana y francesa quienes se asegurarían de positivizar derechos naturales como la vida, entre otros, como un derecho humano universal, esto sería imitado por diversas naciones en sus declaraciones de derechos o constituciones políticas hasta nuestros días. En consecuencia, una ley que permite matar a otro ser humano no puede ser justa por dos razones:

Por un lado, porque es contraria al Derecho Natural que está implícito en la razón humana que nos dicta que matar a otro ser humano no es justo y;

Por otro lado, porque es contraria al mismo Derecho Positivo que reconoce la vida como un derecho fundamental v.gr. el siguiente silogismo explica este razonamiento:

Premisa 1: La vida es un derecho humano;

Premisa 2: El aborto atenta contra la vida;

cConclusión: El aborto es contrario a los derechos humanos.

Finalmente, son dos las premisas que a lo largo de nuestra exposición nos sirven de fundamentos para sustentar nuestra conclusión: primero, los aportes de la ciencia hoy en día en campos como la genética, biología y embriología demuestran que la vida humana se origina desde el momento de la fecundación y que es independiente a la vida de la madre.

Segundo, entendemos por Derecho Natural a aquellos elementos compartidos por todos los pueblos y naciones cognoscibles por la razón que encuentran su expresión en el Derecho y su ideal en la justicia; y que luego de un largo proceso de racionalización fueron positivados con el triunfo del Liberalismo Clásico en la Revolución Norteamericana y Revolución Francesa como Derechos Humanos universalmente reconocidos.

En consecuencia, nos permiten concluir que una legislación que permite el atentado contra la vida de un ser humano prima facie seria ilegitima jurídicamente porque, sería contraria a los principios de conservación del individuo y la especie que responden a la naturaleza humana y que se materializan en el derecho a la vida. Sin embargo, una política eugenésica como el aborto, no solo es incompatible con el Derecho Natural, sino como deductivamente nos hemos podido dar cuenta con el Derecho Positivo de raíz liberal que es  la base ideológica en mayor o menor medida de nuestros ordenamientos jurídicos.

Asimismo, es contradictorio que activistas, políticos, influencers, etc que defienden apasionadamente los derechos humanos, en este caso, se nieguen hacerlo recurriendo a argumentos que parten de premisas fundadas en juicios contradictorios. Esta actitud, demuestra que la defensa de los Derechos Humanos responden, en muchos casos, a intereses y criterios subjetivos (políticos, económicos, etc.) y que como en la época de los sofistas griegos buscan relativizar la justicia según sus propios intereses.

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