Jimena Guevara
Si algo encuentro en común entre la marihuana y la ivermectina es que sus defensores u opositores se basan en el testimonio para recomendarla o condenarla. En el caso de la ivermectina porque todavía no hay estudios científicos que puedan avalar su uso como efectivo ante el coronavirus. Es un problema muy reciente como para permitir una investigación publicada en una revista indexada seria. Y en el caso de la marihuana hay evidencias científicas tanto a favor como en contra.
Como lo presagia el título, a mi parecer, nos encontramos en la era del testimonio. De la cual encuentro tres indicadores que explicaré para darme a entender.
El primero es que aquellos que dan o han dado un testimonio vía redes sociales, percibieron que por dicho medio podrían ser escuchados. Es decir, que tendrían una voz; ya que nadie habla o narra una experiencia personal para no ser escuchado. Ello sería, cuando menos, extraño.
Lo segundo es que los testimonios, al ser experiencias vivenciales y disponer muchas veces una alta carga emocional, pueden tener mayor impacto y conexión que una opinión científica al ser leídas. Lo que se materializa en el mundo tecnológico en número de me gusta, comentarios, compartidos y demás.
Lo tercero es que un testimonio cobra mayor valía y sustento cuando más de aquellas expresiones tecnológicas recibe. Lo cual se da porque se asocia intrínsecamente a que si tiene varios me gusta o varios comentarios dando apoyo, dicha vivencia no es unitaria sino compartida por varios.
Sin embargo, existen errores y peligros aquí. El que más me alarma es la posibilidad de que un discurso emotivo movilice a las personas sin promover una revisión de la literatura científica o la corroboración de hechos. A la par que por una cantidad asombrosa de me gusta se pierda de perspectiva que en el duelo de una vivencia versus otra vivencia no hay cuál pueda ganar. Ambas son igual de válidas y sin procedimiento metodológico de investigación ninguna dispone mayor representatividad de la sociedad.
Por último, quería mencionar una contradicción que noto ante el discurso científico: La única metodología que permite recolectar los testimonios como fuente de información directa es la investigación cualitativa, particularmente la mayéutica, hermenéutica, fenomenología, entre otras, y por coincidencia son la parte de la ciencia que más dejada de lado está por ser considerada inexacta o “ciencia no dura”. A pesar que para los tiempos que vivimos pareciera ser la más idónea.