Rafael López de Aliaga la opción patriota frente al establishment progresista globalista, a propósito de la revolución patriota de 1856

Desde que PPK fue electo Presidente una serie de políticas públicas de corte progresista globalista ajenas a los intereses de la patria y de la mayoría de peruanos han venido siendo implementadas sin mayor oposición de parte de nuestros pragmáticos políticos que escudándose en lo políticamente correcto han hecho de la vista gorda. Sin embargo, esas políticas que reitero no benefician a las mayorías si han servido para beneficiar a nuestros políticos en el poder los cuales como politburo comunista vive como una elite privilegiada y no solo lo digo por lo privilegiado de sus cuentas bancarias. Un claro ejemplo de ello es el vergonzoso caso “vacunagate” que nos revela la cloaca en  que se desenvuelven  y en donde desde el ex presidente Vizcarra hasta altos funcionarios como la ex ministra de Salud no tuvieron el mínimo remordimiento en usar su poder para inocularse la vacuna junto con familiares y allegados contra el COVID, mientras miles de peruanos morían en las puertas de los hospitales suplicando por un balón oxígeno .Es por esta decadente clase política por la que tendremos que votar en las elecciones de abril ;no obstante, seria frustrante sino fuera porque Rafael Lopez de Aliaga un candidato  con una impronta patriota se posiciona como la verdadera oposición al progresismo globalista y  sus aliados caviares(socialista y comunistas) . Este patriotismo podría encarnar la esperanza de millones de peruanos cansados del Estado progre caviar que prioriza  frivolidades e intereses personales por encima de los intereses de la nación y como en la revolución de 1856 buscan un cambio moral. Menciono  la insurrección arequipeña por las coincidencias socio políticas con nuestra actualidad,  ya que en ella encontró oídos el reclamo del pueblo contra la elite liberal  progresista que desde la Convención Nacional  legislaba solo para una minoría tal como pasa hoy en día. Antes de continuar quiero aclarar estimado lector que mi intención no es hacer un llamado a un levantamiento armado sino un símil entre dos momentos de nuestra historia republicana para extraer de ello un análisis que les pueda servir para discernir su voto el próximo 11 de abril.

En 1854 la estabilidad política que gozo el Perú por años, conocida como la pax de Castilla, fue interrumpida por el mismo Ramon Castilla que con el apoyo de los liberales lidero la denominada “revolución moral” que culmino con su victoria en la batalla de la Palma defenestrando al presidente Ruffino Echenique acarreando con ello la ruptura del orden democrático y la polarización del país. Esta insurgencia, conto con la venia del pueblo debido al desacredito en que había caído el régimen de Echenique por sus escándalos de corrupción como la cuestionada Ley de consolidación de 1841. Asimismo, pese a que Castilla no era una persona ideologizada recibió el apoyo de los liberales porque representaba una oportunidad para poner en práctica el background de reformas políticas, sociales y económicas que, pensaban, conducirían al progreso del país .Es en ese contexto que el Mariscal convoca a una convención Nacional para que lo nombre presidente provisorio y redacten una nueva Constitución que legitimaria su revolución y expresaría los ideales liberales. Sin embargo, una vez instalada la convención como poder constituyente las diferencias entre el ejecutivo y la convención caracterizarían el derrotero de sus relaciones y darían como resultado una constitución que dividió aún más al país. Es así que en octubre de 1856 patriotas de Arequipa con un abrumador apoyo popular se levantaron al son de “viva Jesucristo” contra las políticas progresistas del gobierno. Al respecto, en mi opinión las causas de la insurgencia fueron las siguientes: (i) La persecución política de Castilla contra sus opositores polarizo fuertemente el país ganándole la enemistad de conservadores y militares ; (ii) La intención de los liberales de someter la iglesia al Estado provoco una fuerte oposición del sector ultramontano del clero y la feligresía ;y, (iii)  La crisis economía generada por el mal manejo del fisco por Echenique ,el costo de la revolución de 1854 que asumió el Estado y las deficientes políticas fiscales adoptadas por Castilla. En consecuencia, la insurrección tenia razones suficientes que la justificaban y razones militares que la legitimaban, ya que gracias al apoyo de la Marina de Guerra la insurrección controlaba el mar; aunque, el general Vivanco al mando de los sublevados no supo aprovechar en su fallida ofensiva sobre Lima que se convirtió en una retirada con sabor a derrota. Sin embargo, sus ideales vencieron al progresismo tiempo después cuando Castilla dándoles la razón proscribió a los liberales y sus nefastas reformas del gobierno.

Acerca del  liberalismo de la época podemos decir que llego de la mano de Castilla y gracias a eso se instaló en la Convención Nacional pero al no contar con una base popular que lo sostuviera no sobrevivieron ni ellos ni sus reformas para ver la derrota de los insurrectos, porque en 1857, rumores de conspiración y traición por una controvertida Ley que ordenaba acabar con la guerra e inmediatamente convocar elecciones bastaron para que el General Arguellas la disolviera sin oposición alguna. Ahora es curioso que pese a que el progresismo impulso una serie de reformas bajo el pretexto del progreso nacional nunca gozo del apoyo popular, esto probablemente se haya debido a la desconfianza de la población hacia  los liberales por su actuación en la asamblea constituyente de 1823 en donde usando el concepto de soberanía de Rousseau intentaron someter el poder ejecutivo a la asamblea que ellos conformaban. Después de lo antedicho y partiendo de la premisa de que la historia es cíclica podemos decir que lo que vivieron nuestros antepasados del siglo XIX  hoy se repite otra vez, ya que al igual que la pax de Castilla por unos años vivimos un estabilidad política, post Fujimori, que permitió un crecimiento económico sostenido pero que fue interrumpido por la inestabilidad política ocasionado por  la confrontación entre las facciones políticas que encarnaban la polarización del país; y que engendro el actual gobierno progresista que no tiene mayor legitimidad que la dada por el voto de parlamentarios avasallados por lo políticamente correcto. Sin embargo, eso no ha sido óbice para que al igual que los liberales de la Convención intenten socavar nuestra soberanía mediante políticas publicas direccionadas por tecnócratas que desde las Organizaciones no gubernamentales e internacionales compran conciencias gracias al financiamiento de las elites “altruistas” que canalizan grandes sumas de dinero a través de organizaciones como Open Society foundations, Bill & Melinda Gates Foundations, Ford Foundation, The Rockefeller Foundation, entre otras, con el objeto de destruir nuestras identidades culturales, espirituales y hasta biológicas. Sin embargo, una vez más ante el avance del progresismo globalista surge un movimiento patriota bajo el liderazgo de Rafael Lopez de Aliaga que amenaza con arruinar sus oscuros proyectos políticos apelando a valores como Dios, patria y familia.

Después de haber hecho el símil entre la revolución “moralista” de Ramon Castilla que llevo al poder a los liberales pese a que no gozaban de apoyo popular y las protestas de la “generación del bicentenario” apoyadas por la prensa mermelera y la izquierda llevaron al poder, sin mayor legitimidad que las componendas debajo de la mesa, al progresista partido morado nos podremos haber dado cuenta de las similitudes entre estos dos momentos de nuestra historia republicana. Entonces ahora podremos entender porque el movimiento patriota de Rafael López de Aliaga está empezando a subir como la espuma en las encuestas, ya que frente al pragmatismo de nuestro espectro político, se posiciona como la única opción viable frente al progresismo globalista al cual no solo se adscribe el partido morado o la izquierda como muchos equivocadamente piensan. Sin embargo,  pese a que en la calle y las redes empieza a sonar cada vez más fuerte Rafael Presidente las encuestas del  establishment no reflejan lo mismo debido probablemente a su colusión con el poder de turno. Asimismo, la que pareciera una organización criminal integrada por altos funcionarios públicos, odebrecht y los medios de comunicación han empezado una campaña demoledora  usando no solo los medios de comunicación sino también el aparato coercitivo estatal; por esta razón, que no nos sorprendan intentonas temerarias de instituciones públicas como el Jurado Nacional de Elecciones que interpretando caprichosamente la Ley intenten sacar a Rafael fuera de la contienda electoral. En ese sentido, soy de la creencia que es el deber de todos nosotros como patriotas, cómo el heroico pueblo arequipeño de 1856,  no escatimar esfuerzos en apoyar a Rafael Lopez de Aliaga porque es el único que propone proteger nuestra identidad (cultural, espiritual y biológica) frente a la homogenización y colectivización del establishment progre caviar globalista.

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