“Hemos avanzando en tecnología pero en algunos lugares parece que volvimos a las cavernas”

El mundo parece haber avanzado en lo material tomando distancia en lo social y político. El siglo XXI entró con fuerza en lo tecnológico y en la misma proporción/velocidad retrocedió un siglo en lo político. 

El siglo XX trajo consigo la espectacular conquista social: democracia directa, pluripartidismo, derechos humanos y un impacto sin precedentes en reducción de pobreza y avance en la igualdad. ¿Falta? Si, demasiado. Porque hemos caído en la llamada “trampa de los ingresos medios” y parece que también de la política mediocre. 

El mundo se ve hoy en  5k 4K y andamos en velocidades 4G y 5G… ¿pero por qué escuchamos Ideas políticas de hace un siglo? Es como intentar el desastre de Chernobil con los mismos planos, o intentar ir a la Luna con una reedición del Apolo 1. No se puede cruzar el Pacifico con el modelo original del avión de los hermanos Wright, ni curar una herida abierta e infectada sin antibióticos. ¿Por qué empeñarnos en cortar la pierna si con ampicilina podemos curarla?  

El mundo no puede retroceder en lo político y económico a estándares del siglo XIX o XX. Y esta es una lección que parece seguir pendiente por zanjar en nuestros sistemas institucionales. 

La democracia liberal permite la convivencia de las fórmulas que apuestan a la centro izquierda y centro derecha, permitiendo la sana tensión en respeto de los DDHH. El que diga lo contrario roza el populismo o tiene severas intenciones malsanas o quizás una ignorancia supina si es que de un político se trata.  El bien, la ética y la coherencia no se decreta,  se practica. Necesitamos más políticos centrados en gestión eficiente para el desarrollo y menos discursos centrados en gestión de populismo para el eterno retorno. Estamos más informados pero menos formados, más conectados y menos comunicados y más enterados pero menos consustanciados con la realidad mundial.

 

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