Este último jueves un amplio sector de la izquierda peruana reunió a varias de sus personalidades más connotadas con el propósito de conformar un frente electoral que les permita asumir las elecciones del 2016 con mayores posibilidades de éxito. En la antesala de la elección presidencial, la ansiedad zurda por encontrarse “en algo” se podría percibir- por el hecho- con algo de desenfreno propagandístico, si pues, obvien eso, de eso se termina tratando para algunos este negocio, si o no Salomón. Bienvenida la izquierda, sí, bienvenida. Pero mejor aun es exigir la “bienvenida a sus explicaciones”, ellas son las más esperadas.
Cuanto tiempo más les costará desmarcarse de Ollanta, al menos en el imaginario. Hacerlo con prontitud disfraza un cinismo que anula las grandes “autoridades morales” que necesita la política antes de emprender algo. No olvidemos que diseñaron conceptualmente “la gran transformación” y negociaron con los poderes fácticos la hoja de ruta sin sonrojarse un poquito. Seria bueno delimitar la responsabilidad de la política y sus actores ni bien obtenido el poder, ¿cuanta culpa alcanza a quien ayudo a obtener el poder de quien lo detenta mal actualmente?. Seria bueno preguntarle esto a Tapia & Cia. Pero esta ilusa práctica de “construcción de condiciones” es bastante más antigua y se remonta a los años juveniles de la izquierda blanca. Fueron estos cuadros políticos los que tratando de traducir “ a razones sentimientos”, aplanarían metodológicamente el camino-ante el vacío y la evidente fragilidad del ande peruano –por donde avanzaría finalmente el sendero de Guzmán en los 80’.¿ La CVR y su concluyente “la culpa es de todos” expía las culpas de parte?.Creemos que no.
Dejemos de rebuscar en el botadero de la historia. Fue durante mucho tiempo, una idea errada, lo bien preparados que estaban sus cuadros técnicos para administrar el país. Restrinjámonos a la experiencia de Lima. La capital de la república fue abandonada por Susana Villaran durante su mandato y sus reformas solamente buenas intenciones. En una ciudad de casi 10 millones de habitantes, esto es un despropósito gigante. Vaya usted a saber lo que harían con el Perú del 2016-2021’.¿Hasta cuando se esperará en la ciudad los descargos políticos por la mala “administración izquierdista” de la municipalidad de Lima?¿Quién tiene el aplomo y las condiciones para darlos, Augusto Rey?.
En una sociedad de servicios donde la reforma de segunda generación pide a gritos resultados tangibles, estos se han vuelto un espacio donde la arquitectura mental del viejo comunismo criollo ha terminado públicamente de licuarse. Tal vez el último de los ladrillos sacados del muro puede haberles caído donde reposa la memoria. Repetimos, Bienvenida la izquierda, sí, bienvenida. Pero mejor aun es exigir la “bienvenida a sus explicaciones”, ellas son las más esperadas.