Punto de Encuentro

Pedro Castillo teatralizó una farsa y se burló del pueblo y de sus representantes

¿Mensaje a la Nación?

Por: Abraham Fudrini

Al tercer día, después de hacerme preguntas sobre la desfachatez de Pedro Castillo de presentarse en el Congreso de la República para leer 87 páginas de su discurso, que él considera su “Mensaje a la Nación” por cumplirse el 201 Aniversario de la Independencia de Perú, que dan los presidentes todos los 28 de julio en Perú de cada año, fui consciente que había sido una larga perorata, cansada, plagada de falsedades estadísticas y de hechos, dada con reprimida soberbia por un andino acriollado con poder político, pendejo, sin cultura y revanchista; sin sangre en la cara, leyendo lo que no comprendía y haciéndolo mal. En conclusión: burlándose de los representantes-congresistas de todos los peruanos, que fueron elegidos por todos los peruanos, pero que hoy no necesariamente representan a los mismos peruanos que eligieron a cada uno de los 130.

¿Por qué un presidente de Perú puede llegar al extremo de faltarle el respeto a la patria y a su pueblo?.

Personalmente creo que existen razones diferentes que convergen para explicarnos este tipo de gobernantes, militantes, familiares, paisanos,  “amigos” y otros.

Una razón es histórica cultural. Existe una cantidad considerable de congresistas que  han sido elegidos como representantes de poblaciones de las diferentes partes que componen todo el territorio de Perú y cada vez hay más representantes con tradición andina inmediata, que muestran evidentes indicadores culturales y raciales andinos, que la semiología puede ayudar a caracterizarlos con precisión.

Abstrayendo a los sectores sociales educados y socializados desde sus nacimientos en el mundo urbano de las regiones andinas de Perú,  creo que, en general, los congresistas con tradición andina, aún tienen una cultura que no es exactamente la cultura occidental que se practica más en Lima y en las áreas urbanas de las regiones de la costa.

Que algunos ministros o altos funcionarios casados y con hijos sean descubiertos con sus amantes; que hayan encontrado 20 mil dólares en el baño del Palacio de Gobierno; que ilegalmente participen en las licitaciones de obras, familiares y “amigos”; que haya evidencias, sospechas y pruebas contra los gobernantes coimeros, etc. no les importa. Su inmoral mentalidad politiquera les hace responder de inmediato: “ –“Ellos, los de la derecha, han robado más que todo lo que hasta hoy se ha robado el gobierno de Pedro Castillo, durante muchos más años …, y nadie protesta ni ha ido preso”; igualmente son inmorales sus respuestas cuando responden: “ – si los ministros y altos funcionarios engañan a sus esposas, es normal porque lo mismo hacen casi todos los hombres, así dicen, etc. La mentira y la inmoralidad son instrumentos que usan los comunistas o socialistas, en el mundo de la política para mantenerse en sus cargos a pesar que le hacen un enorme e irreparable daño a la economía y la sociedad, no les importa ser descubiertos porque su moral no es la nuestra, su ideología tampoco y menos su voluntad de crear caos y pobreza generalizada en nuestra patria.

Esta característica fundamental mezclada con un marxismo-leninismo elemental (que es una razón ideológico-política), mal asimilado y popularizado por Mao Tse-Tung para transmitirlo a un campesinado chino sumamente atrasado de la década del 20 y las siguientes que fueron dirigidas por él, son los insumos básicos que produjeron a los políticos, dirigentes y congresistas de algunos grupos políticos congresales, especialmente de Perú Libre que es el grupo político más radical, de mayor contenido andino y el más retrasado cultural, política e intelectualmente de todo Perú.

A Pedro Castillo y sus esbirros no les importa un comino la democracia representativa y la atacan porque saben que es débil e inservible para contener su arremetida en coordinación con los dictadores que organizaron y controlan el Foro Democrático de Sao Paulo. Ellos solo quieren usar el Congreso de la República para hacer su Asamblea Constituyente que anule el régimen económico capitalista de Mercado y abra las puertas al régimen económico capitalista de Estado, que es el que buscan todos los gobiernas comunistas o socialistas de América Latina: estatizar o nacionalizar empresas, controlar el tipo de cambio, subir los aranceles para proteger a las empresas que cada dictadura considere importante para ellos, controlar precios, perjudicar a los sectores exportadores con un dólar bajo y controlado para favorecer con un dólar artificialmente barato a las empresas escogidas por cada dictador, controlar directa o indirectamente la línea y los contenidos que los medios masivos de comunicación social emiten  y podrían serles adversos, etc.

No hay duda que esos congresistas comunistas, oportunistas y coimeros han perdido la vergüenza para mentir, para negar las coimas arregladas por el hoy presidente de Perú que comete delito y lo  niega sin pudor, para defenderse de sus conductas no exactamente occidentales o regulares dentro de la ciudad, muchas veces violentas como la que practican los ronderos abusivos y malditos cuando chicotean y cuelgan a los ciudadanos mujeres y hombres de sus localidades.

Es triste y es inmoral que hoy los tres poderes del Estado estén controlado funcionarios dudosos políticamente hablando, como los casos del Poder Ejecutivo con un presidente, Pedro Castillo, a quien la Fiscalía de la Nación le ha abierto hasta ahora cinco investigaciones, todas graves para mantenerse con estabilidad mínima en el cargo de presidente de Perú. El otro caso, el del Poder Legislativo que hoy tiene como presidente del Congreso de la República a una militante del dueño de su partido APP, me refiero a César Acuña, quien ha sido procesado por un Fiscal de Miami por lavado de activos y narcotráfico. Finalmente es vox populi que el Poder Judicial se mantiene en manos de Elvia Barrios, quien logró ese cargo con el apoyo de Martín Vizcarra, a quien ese poder lo trata como intocable, a pesar de haber sido un presidente vacado por inmoral y de acusársele por el genocidio que cometieron él y su heredero político Francisco Sagasti. Cada uno tuvo 8 meses durante la pandemia que se entendió 16 meses entre marzo de 2020 y julio de 2021 y cada uno tuvo más de 100,000 muertos en su haber, de los cuales varias decenas de miles de muertos son por la falta del test PCR, desde un comienzo requeridos por los especialistas, y de oxígeno que una empresa minera quiso regalar a todos los los enfermos con COVID-19 que lo necesitaban, pero la mentalidad anti minera hizo que Martín Vizcarra y Vicente Zeballos, en ese momento, rechazaran la humana oferta.

Pedro Castillo no ha leído un Mensaje a la Nación, sino ha cometido una afrenta contra el pueblo peruano el día de la patria.

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