Punto de Encuentro

Terminología digital y quechua

Por Antero Flores-Araoz

Conversando con una de las personas más entendidas en las más modernas técnicas educativas, entre las que se encuentra la robótica y la inclusión de la terminología digital en las lenguas aborígenes, me decía que hemos entrado en la era digital y que hoy sería muy difícil o imposible estar fuera del uso de las computadoras y del Internet. Me refiero a José Linares Gallo.
También me comentaba de la diversidad de lenguas nativas en nuestro país, en que se calcula que existen aproximadamente cuatro millones y medio de quechua hablantes, seguidos en número por los que se comunican en aymara y luego la diversidad de lenguas y dialectos de nuestra selva.


Profundizando en el tema de tal conversación, me expresó con toda razón que quienes solo tienen como idioma alguna de nuestras lenguas nativas, no conocen la terminología digital, por lo que se hace indispensable tal conocimiento, comenzando por supuesto por la lengua más extendida que es el quechua.

En el diálogo también me dijo que en este mundo competitivo en el que vivimos, quienes están ajenos a la terminología digital, se encuentran rezagados en cuanto a posibilidades de mejorar remuneraciones y nivel de vida, en comparación por cierto con quienes reciben desde la escuela los conocimientos digitales.

Internándonos más en el asunto, lamentablemente el Estado hace muy poco para reducir la brecha existente entre quienes conocen la terminología digital y quienes no, y que pudiendo iniciar la tarea con los quechua hablantes solo hay disposiciones legales declarativas de derechos, pero no mandatorias, sin adecuados programas educativos para los niños que solo conocen su idioma nativo.

Nuestra Constitución consagra el derecho de comunicarse en la propia lengua, la no discriminación por el idioma, la protección del niño y va hasta la oficialización del idioma quechua (art. 48). En adición nuestro Código del Niño y del Adolescente establece el interés superior del niño, lo que se complementa con nuestros compromisos internacionales a través de la Declaración Universal de los Derechos Humanos; el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Político; el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; la Convención Americana sobre Derechos Humanos y, la Convención de los Derechos del Niño de la ONU. Ninguna de dichas regulaciones, sin embargo, consigue que el Estado Peruano se ocupe en serio de incorporar el lenguaje digital al aprendizaje de idiomas nativos.

Ahondando en el mismo asunto, nos encontramos que la Ley 29735 y su reglamento, así como el D.S. N° 005-2017.MC, regulan solo en teoría el uso de las lenguas originarias, pero no existe el como incluir la terminología digital ni programas para ello.
Como vemos falta aterrizar, mucha normatividad teórica, pero sin llevarse a la práctica mediante programas convenientes que reduzcan sustancialmente la brecha entre los quechua hablantes y los hispano hablantes.

Los gobernantes actuales mucho pontifican sobre terminar con la marginación de nuestras poblaciones nativas, pero poco hacen para mejorar su situación.  El floro suena bien, pero no soluciona. Hagan algo ya.

 

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