Punto de Encuentro

La otra tía María

En estas últimas semanas se han puestos reflectores frente al tema del proyecto minero Tía María, y al escuchar ese nombre y probablemente debido a que recientemente he vuelto de Ámsterdam no puedo evitar pensar en algo completamente distinto pero no aislado ya que probablemente esta tía María también crece en alguna maceta de Moquegua para fines recreativos o medicinales. Me refiero a la planta Cannabis, conocida también como María, tía María, hierba o mota,  que cada vez se encuentra menos estigmatizada en nuestra región.

Cannabis es una planta a la que recurren muchas personas para tratar y prevenir enfermedades, y enfatizo el haber escrito la palabra enfermedades y no haber dicho que simplemente sirve como un tratamiento paliativo contra el dolor. En nuestra pacha existen mayormente dos especies: Cannabis sativa y Cannabis indica. La diferencia entre ambas, que debe ser evidente para los cultivadores de marihuana y regentes de coffee shops, reside en los componentes activos que poseen. La primera tiene un mayor porcentaje de THC, el componente psicoactivo,  en relación con el CBD que produce efectos antiinflamatorios, analgésicos y sedativos.

Existen receptores para cannabinoides en el sistema nervioso central y nervios periféricos por lo que no debe causar sorpresa que se han multiplicado los estudios que evalúan los potenciales efectos de los cannabinoides en enfermedades neurológicas, que conllevan desordenes motores como los encontrados en pacientes afectados por esclerosis múltiple. Además, son muchos los estudios que indican un papel de protección frente a la neurodegeneración asociada a la enfermedad de Alzheimer y enfermedad de Parkinson. Es esta última, la enfermedad de Parkinson, a la que me referiré por los resultados contradictorios encontrados hasta el momentos en estudios preclínicos.

De forma corta y precisa, las neuronas normalmente producen dopamina, sustancia necesaria para controlar los movimientos musculares, y son estas neuronas las que en una persona afectada por Parkinson mueren lentamente. Se dice que las personas afectadas por el Parkinson llevan una careta que enmascara sus emociones porque se pierde la expresión facial,  además se caracteriza por la rigidez muscular aunque los signos más aparentes son la bradicinesia y el incesable temblor. Los ganglios basales que es el área cerebral que se ve más afectada en el desarrollo de la enfermedad, convenientemente es la misma área que posee receptores cannabinoides.

Israel es un país que tiene una relación de 50 años con el estudio de la marihuana y donde más de 18,000 personas cuentan con un permiso para usar cannabis medicinal. En este país  en el 2014 se llevó a cabo un ensayo con pacientes afectados por Parkinson. En este estudio se buscaba medir cuantitativamente los efectos de fumar marihuana en los síntomas motores y no motores de la enfermedad. Los resultados fueron positivos pues en general el temblor y la rigidez mejoraron considerablemente así como el dolor y la calidad de sueño. La bradicinesia y la postura reflejaron un menor cambio.

Si bien es cierto que fumar la marihuana quizás no sea la mejor opción terapéutica, es la disponible si no existen farmacéuticas dispuestas a realizar estudios a mayor escala en enfermedades neurodegenerativas. No puedo concluir sin mencionar que en Perú está permitido únicamente el consumo mientras que la venta y el cultivo están estrictamente prohibidos. Finalmente, me gustaría recomendar dos cosas a las personas que buscarán sus amuletos y estacas para exorcizar esta idea. La primera es que vean el documental llamado “Charlotte’s web” y la segunda es que sean más felices.

@RValverdePastor

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