Punto de Encuentro

Arde Paris (i)

Danilo Guevara Zegarra

Cual ave fenix

Como usted se habrá percatado, amable lector, el titulo de este artículo alude a la célebre 
novela ¿Arde París? de Larry Collins y Dominique Lapierre que versa sobre la furiosa respuesta 
del pueblo parisino frente al demencial proyecto nazi que pretendía incendiar la Ciudad Luz 
antes de pasar por la “indignidad” de entregarla a los aliados.

En París, en el curso de su larga historia, muchas veces se encendió la hoguera social por 
causas derivadas del espíritu rebelde de sus gentes y de ese sentido existencial de saberse 
actores de cambios que influyeron en el curso de la humanidad. No en vano, durante el siglo 
XIX, se acuñó la frase atribuida a Metternich: cuando París estornuda toda Europa se resfría.

Sin duda, ese espíritu levantisco y creador, tuvo su momento estelar con la Revolución 
Francesa que marcó el inicio de una nueva era basada ideas y valores que cautivaron la 
imaginación de todos los que anhelaban un mundo donde prime la libertad, la igualdad y la 
fraternidad como medio de alcanzar la felicidad humana.

Siempre en esa búsqueda inacabada, más luego, se produciría la insurrección parisina de 1830 
que, en suma, fue la reafirmación de una vocación republicana adormecida por la restauración
borbónica que sucedió a la Primera República. Ulteriormente, las calles parisinas se agitarán 
nuevamente con la revolución popular de 1848 que dio paso a la Segunda República y con ello 
a la abolición definitiva del absolutismo monárquico. 

Posteriormente, ese mismo pueblo,instalará en una gesta que tiene mucho de fallida epopeya, 
la Comuna de Paris de 1871 que fue un laboratorio de utopismo sangriento cuya inspiración 
ideológica es aún disputada por marxistas y anarquistas.

En el siglo XX, Paris debió arder otras veces más. En algunos casos por los efectos de las 
catastróficas guerras mundiales tal como ocurrió con la insurrección popular de agosto de 
1944 y que tuvo como objetivo expulsar desde adentro al invasor nazi. Debo anotar, en un 
dato que no es marginal, que esta valiente rebelión fue encabezaba y detonada por los policías 
parisinos que optaron por conquistar la libertad.

Francia viviría otros episodios de grave convulsión social. Recordemos. En 1958 estuvo al 
borde de la guerra civil por el desencuentro apasionado entre posiciones extremistas respecto 
a la descolonización y la independencia de Argelia. Más tarde, se registraría la revuelta de 
mayo de 1968, protagonizada por una generación de jóvenes que perfilarían el rostro de una 
sociedad libérrima que se encargó de derribar los viejos patrones del liderazgo autoritario.

Sin embargo, lo realmente extraordinario es que Francia luego de estos episodios donde hubo 
una cuota exhorbitante de sangre, dolor y destrucción siempre supo reconstituirse, cual ave 
fénix, para levantarse y sostener los fundamentos de la civilización occidental. Podriamos decir 
que la sangre derramada en los adoquines de las calles parisinas hizo florecer expresiones 
civilizadoras que enriquecieron el arte y el pensamiento universales

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