Para hablar del Movimiento Moderno en el Perú, debemos conocer que éste surge en Europa a finales del siglo XIX e inicios del siglo XX, antes de la Segunda Guerra Mundial, en contraposición de la ornamentación y de los estilos Beaux Arts o el Historicismo Académico. Usualmente es confundido al llamarle “Modernismo”, que en realidad es otra corriente basada principalmente en la arquitectura modernista catalana representada por el genio Antoni Gaudi.
Se dice que el inicio del Movimiento Moderno se da realmente con la fundación de la Escuela de la Bauhaus por el arquitecto Walter Gröpius en Dessau en el año 1919, basándose en un diseño racionalista, donde se ponía énfasis en el desarrollo funcional de los espacios arquitectónicos creados. Otras figuras importantes de este movimiento fueron Ludwig Mies van der Rohe y Charles-Édouard Jeanneret-Gris más conocido como Le Corbusier, quien plantera los cinco puntos de la arquitectura moderna: La vivienda sobre pilotes, la planta libre, la fachada libre, la ventana corrida y la terraza jardín. Los mismos que revolucionarían la forma de diseñar y cuya trascendencia se da hasta nuestros días.

Edificio de la escuela de la Bauhaus. Fuente: Facultad de Arquitectura de la ORT – Uruguay
Llegado el año 1933, y poco antes de que Hitler se autoproclamara Führer, el partido nazi decide cerrar la Bauhaus. En 1939 estalla la guerra y América inmediatamente corta la conexión directa con Europa, por este motivo es que el Movimiento Moderno no llega a tiempo a nuestro país.
En el Perú en aquellos años se desarrollaba una un estilo arquitectónico llamado “Neoinca” que finalmente quedó acuñado como “Neoperuano”, en el cual se intentó rescatar la identidad y herencia prehispánica e hispánica en la ornamentación y construcciones robustas de escala monumental, se mantuvo vigente hasta mediados del siglo XX (casi terminada la guerra en Europa) cuando llegó el Movimiento Moderno al Perú, siguiendo la tendencia un poco tardía de otros países latinoamericanos que recibieron a los arquitectos modernos, tal es el caso de Brasil y Argentina.
Situándonos en este momento de la historia, véase el año 1947, un grupo de artistas, arquitectos e intelectuales fundan la “Agrupación Espacio”, con el objetivo de promover la modernización de la arquitectura en el Perú, algunos de sus miembros más destacados fueron Adolfo Córdova, Luis “cartucho” Miró Quesada y Santiago Agurto. Se debe hacer énfasis en este último pues fue su tesis de grado en el año 1945 y publicada en la revista “El Arquitecto Peruano”, la que sorprendió al gremio de profesionales por la proyección y modernidad del diseño, marcando la pauta para la revolución del diseño en el Perú.

Tesis de Santiago Agurto. Fuente: Blog “La forma moderna en Latinoamérica”.
Santiago Agurto realizó este proyecto influenciado por las nuevas tendencias adquiridas por sus docentes de la Escuela de Ingenieros (hoy Universidad Nacional de Ingeniería). Este proyecto marcó la pauta para la reforma estudiantil llevada a cabo en el año 1946, donde se solicitó a las autoridades académicas la nivelación de la enseñanza de la arquitectura en el Perú en relación con la arquitectura que se desarrollaba a nivel internacional. La reforma estudiantil propició que para el año 1953 visiten nuestro país el mismísimo Walter Gröpius y Josep Lluis Sert y con su visita se fortalecieron las bases para la transformación arquitectónica que continuaría hasta fines de los años 60 enfocada principalmente en proyectos de vivienda unifamiliar y conjuntos residenciales, hasta cuando el militar Juan Velasco Alvarado dio un golpe de estado al gobierno democrático de Fernando Belaúnde Terry, instaurando una dictadura que nos aisló nuevamente del exterior.
Gracias a las bases y principios del Movimiento Moderno, tenemos como evidencia a las grandes Unidades Vecinales como Mirones, Matute, entre otras asimismo la hermosa Residencial San Felipe ideada durante el auge del movimiento pero finalmente construida en el año 1969. Al interior del país también se construyeron proyectos relacionados como la Residencial FAP en Chiclayo y el hospital Regional de Trujillo. Mención aparte merece el arquitecto moderno trujillano Manuel Ángel Ganoza Plaza, cuyos proyectos quedaron frustrados luego del golpe de Velasco, y quien tuvo que girar al rubro de la conservación del patrimonio monumental. El arquitecto Ganoza tuvo proyectos importantes como la Casa Cassinelli y la Parroquia y capilla El Porvenir en Trujillo, en aquella época.

Unidad Vecinal Mirones I Etapa – Santiago Agurto. Fuente: Catálogo de la arquitectura moderna en el Perú – Ulima.

Casa Cassinelli – Manuel Ángel Ganoza Plaza. Fuente: Catálogo de la arquitectura moderna en el Perú – Ulima.
Hoy, en algunos distritos como Miraflores, Surco y Surquillo, aún quedan viviendas unifamiliares en donde se pueden identificar algunos parámetros de diseño del Movimiento Moderno, pero el auge y desarrollo inmobiliario, están terminando con los últimos vestigios de una época que marcó un cambio en la forma de hacer arquitectura en el Perú, pero quedarán las imágenes captadas por algún lente fotográfico.