Por Roberto Rendón Vásquez.
Actualmente los conflictos bélicos que están conmoviendo al mundo están en Asia, África y Europa del Este. Los más intensos son las guerras entre Rusia-Ucrania, Israel-Palestina e Irán en Medio Oriente. Estados Unidos está interviniendo en ambas confrontaciones bélicas no solamente “con conversaciones”, proporcionando a sus aliados “inteligencia”, tecnología, economía, mercenarios sino con tanques, aviones, moderno armamento (entre otros drones y misiles). Cada día el periodismo no cesa sus informaciones sobre ambas guerras. Entre otros mutuos ataques militares, se ha informado que el Presidente Trump ha ordenado a la Marina estadounidense que hunda las embarcaciones iraníes que colocan minas en el estrecho marítimo de Ormuz. Por este antes diariamente muchos barcos transportaban petróleo para muchos países entre ellos los europeos.
Al intervenir militarmente el Estrecho de Ormuz virtualmente” se ha paralizado el transporte de petróleo y en muchos países ya sufren las consecuencias. Hechos concretos: está afectando severamente la economía y sus poblaciones de países generalmente europeos; las empresas Aero transportadoras han comenzado a carecer de combustible y están suspendiendo los vuelos entre países. Cada día se incrementa el precio del barril de petróleo.
El Perú está en América del Sur, alejado de los “sitios” en guerra sin embargo nos está generando dificultades para que se importe por ejemplo fertilizantes (urea) trigo, maíz que, por motivo de la guerra en Ucrania, se incrementan los precios de esos productos. También hay incertidumbre financiera en el Perú por el comercio directo del Perú con Rusia, Ucrania y países en guerra. Por otro lado, por la creciente elevación de los precios del crudo (petróleo) se está produciendo la subida del valor de nuestra producción local y afecta el gasto familiar porque incrementan los costos.
Una situación sustantiva por el aumento internacional del precio del petróleo y materias primas se traslada a los precios locales – también peruanos – de la gasolina, gas (generalmente para uso doméstico), transporte y la canasta básica generando un alza del costo de vida. Por la escasez y encarecimiento de fertilizantes importados, como la urea, se ha afectado la producción agrícola nacional, elevando el precio de alimentos cultivados en el país. También nos vemos perjudicados en el comercio exterior, entre otros, de la exportación a los países en guerra (y sus patrocinantes de Europa y EE.UU.) de minerales, pescado, frutas, textiles, etc. debido a sanciones entre los países en conflicto (bélico). Hasta nos afecta en el turismo al Perú. Se está produciendo incertidumbre en mercados internacionales porque hay constante elevación de precios (que son en US$) sobre todo del petróleo y, además, están afectando las inversiones de capitales para explorar y explotar nuestras riquezas naturales (minería, pesca, agricultura, textil, turismo al Perú, etc.). Los señalados conflictos bélicos nos están afectando más que al término de la Segunda Guerra Mundial.
La guerra generada por EE.UU. e Israel contra Irán y la guerra en Ucrania, están produciendo graves perjuicios que llegan hasta las peruanas familias humildes. Cada día se elevan los precios de la gasolina y gas por la constante subida de precios del petróleo, mientras que las remuneraciones de los trabajadores no se incrementan; consecuencia, ni siquiera hay liquidez para comprar gas para preparar alimentos en casa, También se elevan los precios de los transportes urbanos, interurbanos y provinciales. Los fabricantes están viendo la elevación de sus costos que repercuten en los precios de sus productos que adquieren las familias para subsistir.
No es posible vaticinar qué sucederá en el futuro cercano por el impacto económico que devienen de los conflictos internacionales. En realidad, no solamente es consecuencia de la “conducta y el que hacer” (aun ya confrontaciones) entre países que conforman la OTAN y la UE con su “socio” EE.UU. sino del gobernante norteamericano y sus aliados de la OTAN y UE. contra países como Rusia, China, Vietnam, Irán, Corea del Norte, y que extienden a India y otros países europeos y asiáticos. Algunos medios periodísticos han publicado que este abril la desaprobación del presidente Donald Trump se sitúa en torno al 57% al 63%. Cada vez disminuyen los estadounidenses que apoya a la “mandatario”. La desaprobación por el manejo económico alcanza al 70%.
¡Es necesario que los peruanos nos preparemos para evitar las consecuencias económicas de las confrontaciones mencionadas!