Así como en geopolítica se habla de globalismo y soberanismo, en política se está dando un realineamiento de posturas frente al progresismo y conservadurimo, el cual trasciende a las clásicas posiciones ideológicas de izquierda y derecha, y que son trasversales a ambas. Las posturas progresistas o woke, han sido dominantes y moralmente aceptables por el establishment político, mediático, empresarial y cultural; y en contraposición, las posturas conservadoras aún son descalificadas como fascistas, reaccionarias y retrógradas.
Tanto en la izquierda como en la derecha clásicas, se han manifestado alas más liberales, progresistas o conservadoras, y como ejemplos actuales tenemos el Partido Demócrata, donde el movimiento WOKE se está superponiendo a la corriente liberal y de centro; y el Partido Republicano, donde el movimiento MAGA se está superponiendo a la corriente neo conservadora, que solía tener mayor protagonismo antes de la llegada del Presidente Trump.
¿Y cómo es que así surge el progresismo con tanta fuerza dentro de la izquierda?, pero desmarcándose de la izquierda clásica. Al ser menos “rentables” las banderas típicas de la izquierda clásica (ricos v/s pobres, campo v/s ciudad, empresarios v/s obreros y capitalismo v/s proletariado), el progresismo decidió apuntar a las políticas identitarias de género, feminismo, raza, pueblos originarios, religión, opciones sexuales, y a derechos como el aborto y matrimonio igualitario, y mayor respeto al medio ambiente. De este modo, se ha generado un predominio hegemónico de la ideología sobre la verdad científica y la biología.
Y en contraposición al progresismo, resurge el conservadurismo (es verdad que con mayor énfasis en la derecha), reactualizando los valores de la familia, la religión, el patriotismo, el respeto a la vida y el predominio de la verdad científica y la biología sobre la ideología.
Es evidente que este enfrentamiento, entre el progresismo y el conservadurismo a la interna de las izquierdas y derechas clásicas, ya está generando un realineamiento ideológico y cultural, que podría terminar uniendo a progresistas de izquierda y derecha en una sola postura, y a conservadores de derecha e izquierda en otra postura antípoda.