A poco más de nueve semanas de realizarse las Elecciones Generales de 2026 (domingo 12 de abril), la reciente encuesta de CPI (trabajo de campo entre el 29 de enero y el 2 de febrero) confirmaría que la elección presidencial es más “personalista”, si la contrastamos con otras encuestas de elecciones al Congreso, que son más “partidarias”, pues aquí los electores deben marcar el símbolo del partido político por el cual desean votar. En la misma encuesta de CPI tenemos en los primeros seis lugares a: Rafael López Aliaga 14,6%, Keiko Fujimori 6,6%, Mario Vizcarra 4,7%, César Acuña 3,9%, Alfonso López Chau 3,7% y Carlos Álvarez 3.6%. Y en promedio, otras recientes encuestas para el Senado nacional (las tomo referencia), muestran a cinco partidos políticos liderando: Renovación Popular, Fuerza Popular, Alianza por el Progreso, Somos Perú y Perú Libre. Los cinco partidos políticos tienen representación en el actual Congreso, y varios de ellos también tienen autoridades regionales y municipales electas. Con lo cual, se confirmaría en sentido contrario a la elección presidencial, que la elección para el Congreso es más “partidaria” e incluso, regionalista.
El mayor reto de los partidos políticos será pasar la valla electoral, que implica alcanzar el 5% de votos al Congreso (no interesa el porcentaje obtenido por el candidato presidencial), conseguir 7 Diputados y 3 Senadores. ¿Y cómo pasar la valla electoral? Pues mediante una asociación de ideas (foto del candidato presidencial y símbolo del partido político), y tomando en cuenta que principalmente serán 3 elecciones en paralelo (ejecutivo, senadores y diputados), coherencia entre las propuestas del candidato presidencial y sus candidatos al Congreso, y muy especialmente, tener muy buenos y reconocidos candidatos en las regiones que generen sinergia con la elección presidencial.
De presentarse una disonancia entre la elección presidencial y la elección congresal, y que ella se manifestara a través de un alto porcentaje de votos “cruzados”, podríamos llegar a tener un Presidente muy votado, pero con Senadores y Diputados no muy votados dentro de su agrupación política. En conclusión, y no nos quejemos después: ingobernabilidad e inestabilidad política durante 5 años más en el Perú.