Punto de Encuentro

La fuerza del mastín

Danilo Guevara Zegarra[i]

La pregunta fue directa, cerrada y precisa. Señor Sánchez: ¿se ratifica en el anuncio público que hizo respecto a que el “compatriota” Antauro Humala se hará cargo de la lucha contra el crimen?

La respuesta fue una cascada de palabras inconexas que dejaron en claro la existencia de una alianza inquebrantable que bien podría ahuyentar a ese apetecible bolsón de indecisos que miran con repulsa al revoltoso que propició una parodia de rebelión que dejó consecuencias fatales.

Entonces surge una interrogante válida. Por qué el candidato Sánchez que, en su avidez por alcanzar el poder, es capaz de jurar, perjurar o firmar cuanto papel o acta le pongan al frente con tal de aparecer como un político moderado, no aprovechó una oportunidad de oro para marcar distancias con un personaje sobre el cual pesa el terrible antecedente de haber purgado prisión por el homicidio de policías.

Si Antauro no posee una mente privilegiada que pueda aportar a su gobierno ideas y prestigio. Si tampoco tiene la capacidad para gestionar con seriedad ningún emprendimiento público o privado. Y si tampoco tiene el millón de votos que se auto atribuye haber aportado al caudal de electores que llevó a Sánchez a la segunda ronda, llegamos a la conclusión que el único valor apreciable que puede ofrecer al proyecto político es la fuerza del mastín irreflexivo y violento que tiene dominio sobre los cientos de etnocaceristas que lo siguen con fanático fervor.

Paralelamente, Sánchez ha anunciado que de llegar al gobierno se propone dar un mayor protagonismo a las organizaciones populares como las rondas campesinas y semejantes lo cual entraña una grave amenaza sobre todo si confiara a personajes del perfil de Antauro Humala, la tarea de articularlas so pretexto de instrumentalizar un sistema “ciudadano” de lucha contra la criminalidad.

Esta hipótesis no es dislocada si consideramos que dentro del sanchismo existe un núcleo duro profundamente adherido al pensamiento marxista que, sin duda, anhelaría ejercer no solo el poder formal que emana de un Estado de Derecho sino aquel poder duro que se desprende de la violencia metódica y que puede tomar posiciones que se ubican por encima de las leyes ya sea para someter a los Poderes Públicos o crear un momento constituyente.

El caso más ilustrativo que refiere una situación como esta ha sido generada en Bolivia, un país que hace muy poco eligió un gobierno democrático que cuenta con todos los recursos que la ley le franquea pero que al mismo tiempo resultan insuficientes para liberar a sus principales ciudades del estrangulamiento que sufren por parte de las hordas del Poder Popular que opera con total impunidad.

[i] Es general en retiro de la PNP. Ha sido vice ministro del Interior y Director Nacional de Inteligencia

NOTICIAS MAS LEIDAS