Desde las elecciones presidenciales de 2011, donde Keiko Fujimori pasó a la segundada vuelta con Ollanta Humala, se generó la dicotomía polarizante del fujimorismo versus el antifujimorismo, la cual se fue exacerbando con las siguientes elecciones presidenciales de 2016, 2021 y en menor grado, durante este 2026. Por ello, varios analistas y politólogos comentaban que el mayor partido político lo representaba el antifujimorismo, y durante estas cuatro elecciones presidenciales, ha actuado como una amalgama rentable políticamente, para sustentar al candidato coyuntural más “potable” y aglutinante frente al fujimorismo. Las dos ideas / frases fuerza del antifujimorismo que se potenciaban cada cinco años fueron: “fujimorismo nunca más” y “Keiko no va”. Pero con el triunfo de Keiko Fujimori y su elección como Presidente de la República, cabe preguntarle a la izquierda: ¿ahora qué con el antifujimorismo como su bandera política?
El reto de la izquierda será doble: buscar un nuevo eje de polarización, y presentar un verdadero modelo político, ideológico y económico de desarrollo para el Perú. Es decir, que el candidato de izquierda de turno, pueda ganar una elección sin sustentar su triunfo, solo en el sentimiento antifujimorista de una parte importante del electorado peruano, que dio sea de paso, se va incrementando demográficamente y generacionalmente cada cinco años. Así que la narrativa antifujimorista de la izquierda, del “fujimorismo nunca más” y “Keiko no va”, se vuelve cada vez más anacrónica y desgastada ante la realidad palpable de la elección de Keiko Fujimori como Presidente de la República para el período 2026 - 2031.
En el marketing de productos y servicios, las marcas buscan diferenciarse para atraer a sus clientes potenciales, a través de beneficios (promesa básica) y atributos (soportes o reasons why), y lo mismo es replicable para el marketing político y electoral. En las tres elecciones presidenciales anteriores, la izquierda “vendió” la Promesa Básica de “no más corrupción” con el Reason Why de “no votar por el fujimorismo”. De hecho, este eje antifujimorismo / antifujimorismo les resultó rentable para derrotar al fujimorismo en tres elecciones presidenciales consecutivas, pero la izquierda cometió el gran error de no renovar su Promesa Básica ni su Reason Why para captar a nuevos y jóvenes electores, quienes generacionalmente tenían un menor sesgo antifujimorista. Recordemos que en febrero 2026 (IPSOS), el antivoto contra Keiko Fujimori era de 64%, y este antivoto se redujo ostensiblemente a 44% en mayo 2026. Que se mantenga esta tendencia decreciente del sentimiento antifujimorista, dependerá de la gestión que realice Keiko Fujimori como Presidente, y de la aprobación que logre alcanzar en sus primeros seis o doce meses de gobierno.