Punto de Encuentro

Solidaridad humana y experiencia.

Por Roberto Rendón Vásquez.

La solidaridad es el valor humano y social de brindar apoyo, ayuda y comprensión a otras personas que están en dificultad porque atraviesan momentos de vulnerabilidad muchas veces debido a causas imprevistas por desastres como sismos, tempestades, huracanes, inundaciones, huaycos, guerras, incendios, etc. Es un acto desinteresado de valores humanos  vinculado a la compasión,  generosidadamoramistad con el deseo y voluntad de brindar apoyo y cooperar con las personas y/o sociedades que sufren los efectos de esos hechos para superen los perjuicios. No se espera nada a cambio ni un beneficio a las personas que acudan con ayuda a los damnificados.

La solidaridad no obedece a un mandato, es una acción voluntaria y desinteresada desde el momento en que produce un desastre brindando ayuda personal y colectiva y también con recursos alimentarios, aguas, vestimenta, abrigo, medicinas, etc. a las personas y colectividades damnificadas. En suma un acto de altruismo, que colocan temporalmente en las necesidades ajenas por encima de las propias. Evidencia empatía, desinterés, conexión social, acción social y responsabilidad universal hacia el prójimo, por ser el pilar fundamental de los Derechos Humanos impulsando de manera desinteresada a las personas y su ámbito social a colaborar, apoyar y unirse a las causas o necesidades de otros.

En cualquier momento imprevisto en cualquier ciudad y/o población del mundo puede ocurrir un terremoto, huracán, tempestad, inundaciones, incendios, etc. América es una región sísmica debido a su ubicación en el Cinturón de Fuego del Pacífico.

Hace pocos días hubo dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 en Venezuela. Las zonas más afectadas han sido la capital Caracas y el Estado de la Guiara y se han registrado 689 réplicas de magnitud 4,6. La ONU ha estimado que 6´760.000 de personas han sido afectadas. Al 03/07/2026 los rescatados han sido 6.462 personas y los heridos serían más de 12.665 y aun no se conoce el número exacto de muertos; al 04/07/2026 eran más de 2.645 y desaparecidos (según de ONU) serían 50.000. Ya se está considerando que se acorta el tiempo para los rescates no obstante que hay más 3.300 rescatistas de 27 países coordinados con la ONU. Es impresionante: 855 edificios sufrieron daños, de los cuales 189 colapsaron de forma total. En informativos televisivos se ha observado que decenas de edificios caían al suelo y otros han colapsado en sus estructuras, paredes, techos, balcones y ventanas.

El Gobierno peruano ha enviado a Caracas en avión de nuestra Fuerza Aérea 14,5 toneladas de ayuda humanitaria para los damnificados venezolanos, en carpas, camas de campaña, alimentos no perecibles, agua, medicinas, frazadas y ropa de abrigo. Esta iniciativa oficial se complementa con los esfuerzos de la sociedad civil peruana y la comunidad venezolana residente en Perú, quienes han logrado recolectar decenas de toneladas de ayuda. Los centros de acopio ya han conseguido cerca de 80 toneladas de donaciones priorizando las destinadas a bebés, alimentos enlatados, medicinas y ropa. Se van a recolectar mayores cantidades de alimentos, aguas, medicinas, ropas y cuanto sea necesario para las afectadas familias venezolanas. Es acto de solidaridad con nuestros hermanos de Venezuela.

Dada la circunstancia es importante recapacitar sobre la necesidad de adoptar como prevención medidas de seguridad para estar preparados ante un probable terremoto, huracán, inundación, etc.  Considerando a los terremotos ocurridos en Venezuela y estando a la cantidad de edificios de Caracas y Guiara, se ha visto que 855 edificios han resultado con daños y 189 han colapsado totalmente. Ello evidencia que los no dañados han sido edificados (construidos) adoptando medidas de seguridad desde sus cimientos y bases de su estructura y columnas mientras que los edificios que han caído al suelo es porque desde que fueron proyectados “sus edificadores” no han considerado medidas de seguridad ante hechos imprevistos (como sismos) y, peor aún, los han edificado (desde sus cimientos y bases para estructuras y columnas) sin emplear los materiales (fierro para las bases de columnas y estructuras y en estas) necesarios e imprescindibles. Aparentemente al terminarlos parecían (o creían) que las construcciones eran óptimas, pero no esperaron que hubiera una catástrofe (sismo intenso). Eso indica que los “profesionales” que proyectaron esas construcciones ni los que las construyeron tuvieron conciencia que debían hacerlo adoptando las medidas técnicas de seguridad indispensables. También demuestra que las autoridades de dichos lugares no controlan correctamente ni los proyectos de edificación ni sus construcciones. Los terremotos de Venezuela  como de otros en el mundo – nos dejan experiencias de lo que debe edificarse debidamente previniendo desastres naturales y otros causados por humanos. También es un llamado a las autoridades para que controlen correctamente las edificaciones desde sus proyectos y luego en las edificaciones.

¡Las desgracias también nos dejan experiencias para superarnos y evitar desgracias antes hechos imprevisibles! 

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