Sesenta días de “pausa” ha declarado el presidente de Southern Copper al proyecto minero Tía María. Sesenta valiosos días que deben ser utilizados por el gobierno y la empresa titular para dialogar con la población y recobrar la paz en Arequipa.
Y cuando hablamos de diálogo no nos referimos a mandar un mensaje a la nación desde palacio de gobierno, ni enviar un comunicado institucional a los medios de televisión de la capital. Dialogar es hablar frente a frente con el pueblo, responder sus inquietudes, escuchar las propuestas de todos los actores y llegar a acuerdos.
Ciertamente existe desconfianza en el Estado, pues se tiene un presidente que ha demostrado más de una vez incongruencia entre lo que prometió en campaña y lo que realizó una vez en el gobierno, además de tener pocos pantalones para ir a las zonas de conflicto.
Existe desconfianza en la empresa, que no supo comunicar adecuadamente a todos los actores sociales los alcances del proyecto y las medidas que tomarán para prevenir, mitigar o compensar los impactos ambientales que generarán; además de contar con antecedentes de incumplimientos ambientales en sus otras unidades mineras.
Sin embargo, se debe reconocer el esfuerzo de Southern por atender a las principales observaciones de la comunidad como el uso del agua del valle, para lo que propone la instalación de una planta desalinizadora. El MINEM es muy riguroso en la evaluación de impactos en el sector minero energético y no hubiera aprobado el EIA de no haber sustentos técnicos que fundamenten la no afectación o minimización de la calidad del agua, aire, suelo y las poblaciones cercanas al proyecto.
También se debe reconocer la voluntad del Estado por ratificar la continuidad de un proyecto de interés nacional. Otro proyecto paralizado a la lista nos deja muy mal parados ante la inversión privada no sólo en minería, el riesgo social se ha traslado también al sector energético e industrial, por lo que muchos inversionistas ahora dudan mucho antes de iniciar sus proyectos en el Perú.
Ahora bien, se trata de un proyecto de interés nacional pero los principales afectados son los pobladores del Valle del Tambo, por lo que la principal tarea del gobierno local, regional y central debe ser la de generar proyectos de desarrollo que beneficien a la agricultura en la zona, aprovechando los recursos generados por la minería. El discurso “minería y agricultura no son compatibles” que venden los líderes de Tierra y Libertad por 1.5 lentejas sólo puede ser contrarrestado con presencia del Estado en la generación de obras de infraestructura, riego, educación y salud para la comunidad, que vayan en paralelo con una supervisión y fiscalización minera transparente y eficaz.
Esperemos que esta pausa libere las tensiones y devuelva la paz que todos queremos para Arequipa.