La directora peruana convirtió una experiencia personal en una historia sobre el amor, la lealtad, la traición y la violencia. La película ya fue reconocida en Brasil, seleccionada en México y proyectada recientemente en Argentina, mientras prepara nuevas participaciones.
Desde niña, Roma Corrales encontró en el cine y la televisión una vía de escape frente a las dificultades. Las historias de fantasía, especialmente aquellas protagonizadas por mujeres que enfrentaban batallas y encontraban justicia, fueron formando su mirada. “Cuando eres una niña que crece en condiciones precarias, alucinarte una super espadachina puede ayudarte realmente a ser una niña valiente en la realidad”, recuerda la directora, quien con el tiempo decidió convertir esa relación con las historias en una vocación artística.
Despojo nació como proyecto final de su etapa universitaria, pero también estuvo marcado por un momento personal. Corrales comenzó a escribirlo durante un verano en casa de una de sus mejores amigas, mientras atravesaba emociones vinculadas a una situación difícil. De ahí surgió Chica, el personaje principal, una mujer que debe enfrentarse a la traición, la lealtad, el amor y la violencia. “Realmente mi intención con esta historia siempre fue mostrarles a todos un pedacito de mi dolor”, cuenta sobre una película que terminó convirtiéndose también en una forma de procesar aquello que estaba viviendo.
Para llevar la historia a la pantalla, Corrales decidió trabajar con jóvenes sin experiencia previa como actores. Realizó castings en colegios y desarrolló juegos y conversaciones para acercarlos al universo de la película, siempre cuidando su sensibilidad y bienestar. Illacory Cortéz y Fabiola Miranda asumieron los papeles centrales, mientras la directora trabajaba junto a un equipo que también estuvo integrado por mujeres como Adriana Hidalgo, asistente de dirección; Nicole Noa, directora de fotografía; y Majo Flores, directora de arte. “Trabajar con jóvenes es delicado, cuidar su sensibilidad y bienestar, pero a la vez hacerles parte de este mundo”, explica.
El proceso de realización también le permitió descubrir lo que significaba tomar por primera vez las decisiones de una directora. Corrales recuerda especialmente una escena durante el rodaje que terminó conmoviendo tanto a ella como al resto del equipo. “Illacory y Fabiola son apasionadas, nos dieron tanta verdad y la verdad que es algo que agradeceré siempre”, señala. Para ella, esa experiencia confirmó la importancia de trabajar con personas que respeten una visión y tengan pasión por lo que hacen.
El recorrido de Despojo comenzó a trascender las fronteras del Perú con sus primeras selecciones internacionales. El cortometraje obtuvo el premio a Mejor Cortometraje en el Festival de Cinema de Caruaru, en Brasil, fue seleccionado en Shorts México y recientemente fue proyectado en el Festival Audiovisual de Bariloche. “Para mí todo esto significa sanación y crecimiento”, afirma Corrales, quien ya tiene dos nuevos proyectos encaminados y mantiene el deseo de contar historias sobre mujeres y las infancias. “Deseo que lo que haga me ayude a conectar con la gente”, añade.