Punto de Encuentro

Una madrugada que entristece nuevamente a América

El pasado domingo 12 de junio, a dos semanas del primer aniversario de la sentencia que legaliza el matrimonio igualitario a nivel nacional, emitida por la Corte Suprema de los Estados Unidos; Omar Marteen ciudadano americano de madre y padre afganos, irrumpió pasadas las 2.00 am el club LGTBI Pulse ubicado en Orlando, Florida. Portando dos armas de fuego (una pistola y un rifle), y sin reparo alguno, empezó a disparar a quemarropa a todo aquel que se encontraba a su alrededor. ¿Acto de terror, odio u homofóbico?

 Estados Unidos, un país que alberga distintas culturas, etnias, religiones y  sueños de millares de personas en busca de un futuro mejor, sigue siendo el punto frágil y favorito de la intolerancia salvaje fomentada por una seudo-religión, que usan el nombre de Dios como justificación de sus actos de odio y violencia hacia quienes consideran sus enemigos, con la finalidad de ganarse el “paraíso”. 

El existente vínculo cercano con la masacre y el Estado Islámico (ISIS sus siglas en inglés), se evidencia no solo con el Twitter de ISIS al atribuirse como autor del ataque, sino también con la llamada realizada a 911 por el homicida Marteen, quien se identificó y juró lealtad a ISIS. Además, que las armas de fuego usadas para cometer esta masacre, han sido identificadas con anterioridad en diversos atentados por este grupo terrorista en los estados de California, Colorado y Connecticut.

No solo estamos ante un ataque o acto terrorista, sino ante crímenes de odio contra la comunidad LGTBI e hispana, que a puertas de la contienda electoral pone en agenda las opiniones y planes de gobierno a ambos candidatos a la presidencia, Hillary Clinton y Donald Trump.

Está de más decir, que este ataque trae consecuencias políticas, donde se evidencia la flexibilidad de las leyes que regula la compra y venta de armas de fuego de manera legal, inclusive por internet. Sin un control posteriori que de fe que esas armas no serán herramientas para cometer actos de violencia contra personas inocentes.

Otro tema que pone en primera posición al candidato a la presidencia Donald Trump, es el problema migratorio. Que en diversas declaraciones, deja en claro que son los emigrantes del Medio Oriente y latinos los culpables de lo que ocurre en su país. Por lo que la ley migratoria es una de sus propuestas presidenciales,  pero en forma negativa y retroactiva afectando a toda persona que se encuentran en situación irregular.

Aún queda mucho por reflexionar y por hacer, pero se puede empezar con la prohibición de la venta de armas de fuego, y que se permita en las bibliotecas de las escuelas americanas la lectura del libro de “La Caperucita Roja”, el mismo que fue vetado por tener en su cesta una botella de vino. Ironías de la vida…

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