Los partidos considerados ideológicos o fundacionales nacieron en situaciones históricas concretas como resultado de luchas sociales cuando no revoluciones nacionales, algunos inclusive no requirieron del factor interno y lo hicieron adhiriéndose a fuertes corrientes internacionales, es el caso por ejemplo de los partidos comunistas o socialdemócratas.
Sin embargo, desde entonces mucha agua ha pasado bajo el puente y en nuestros tiempos una cada vez más fuerte corriente doctrinal reconoce que los partidos son cada vez menos ideológicos. El paso del tiempo y la crisis cíclica que envuelve a los partidos ha minimizado el factor ideológico para ceder al campo programático, equiparando a los partidos fundacionales con un segundo grupo de partidos, los denominados partidos globo o acordeón, que no son otra cosa que simples maquinarias electorales creadas exclusivamente con la finalidad de llegar al poder.
Y no les falta razón. Resulta evidente que actualmente el concepto ideológico pareciera estar fuera de uso en la política e incluso recordemos que no faltaron voces que anunciaron el fin de las ideologías una vez caído el muro de Berlín.
Debe tenerse presente que si bien hoy en día los partidos políticos no encuentran paradigmas equiparables a las revoluciones históricas que sirvieron de fundamento para corrientes de pensamiento ideológico, ello no impide que ante determinados temas coyunturales perfectamente identificados por la sociedad, adopten posturas que nos permitan establecer cierta línea de pensamiento a la cual se adhieren, nos referimos por ejemplo a la posición partidista frente al aborto, políticas de inmigración, legalización de la venta de determinadas substancias, portación de armas, la aplicación de la pena de muerte, los derechos LGTB, etc.; temas que en palabras de FREINDENBERG pueden encasillarse dentro de algún espectro ideológico y que a decir de LEVITSKI aún puede afirmarse que las ideologías siguen vigentes aunque quizá en un tono más tenue que antaño.
Pese a lo dicho, en el Perú los partidos políticos normalmente guardan silencio sobre los principales temas coyunturales escondiéndose en lugar de recibir y canalizar el sentir poblacional sobre éstos. Únicamente aquellos partidos que cuentan con bancada congresal logran expresar cierta posición a través de sus voceros parlamentarios aunque éstas parecieran opiniones personales antes que posturas consensuadas al interior de una organización política.
El fortalecimiento del sistema de partidos y el mejoramiento de los índices de calidad de nuestra democracia, demandan un giro radical en la conducta partidista a quienes se les debe exigir mayor protagonismo y presencia en el escenario político.
Toda vez que lo dicho no puede aprobarse por decreto pues debe nacer del interior de los partidos políticos, esperemos que no necesitemos encender las velas y esperar el milagro.