Punto de Encuentro

¿Gas boliviano en el sur peruano?

En enero pasado la sorpresiva noticia que ocupó la agenda energética del país fue que Bolivia a través de su estatal YPF tendría la intención de dotar de gas a las principales regiones del sur peruano. Todo ello a raíz de una reunión que mantuvieron los gobernadores regionales de Moquegua y Puno con el presidente Evo Morales en la que buscaron “salidas” para que el gas boliviano llegue a las regiones del sur.
Por supuesto que la noticia fue sorpresiva. De alguna u otra manera desde Lima existe la reticencia porque se cree que La Paz tiene una estrategia geopolítica para -junto al gas- exportar el modelo del estado estatista (chavismo a la boliviana) No habría en Evo solo una mera estrategia comercial sino además geopolítica. Quienes se oponen a la futura importación prefieren argumentos eminentemente técnicos: el gas de Bolivia no sería más barato que el gas de Camisea. Esto lo veremos más adelante.
Quizá un detalle para tener en cuenta es que actualmente Bolivia solo tiene dos mercados: Brasil y Argentina. Sucede que hasta hace aproximadamente cinco años atrás el gas boliviano era imprescindible para los mercados brasileros y argentinos (a ello se debe sumar a que el gas boliviano estaba anexado al petróleo)  No obstante que estos países han desarrollado proyectos para su propia seguridad energética y dentro de pocos años el gas boliviano tendría que lidiar con precios “competitivos” con el gas brasilero o argentino. Incluso hoy el gas argentino se vende a 5.6 dólares por BTU cuando los bolivianos lo venden a 6 dólares. Un margen que en volumen es rentable. Algo más, en julio termina el contrato entre Bolivia y Brasil por el gas.
Pues bien, todo lo anterior ha generado que Evo Morales proyecte nuevos mercados para su gas. Ante la entrada de gas brasilero pero sobre  todo argentino con precios más competitivos, los bolivianos apostarían por el mercado del sur peruano. Quizá aquí deberíamos ser un poco realistas. Funcionarios del YPFB indicar que son más de 3.000 toneladas métricas al mes que se distribuyen al sur peruano. Es decir, ya se consume gas boliviano en las principales ciudades del sur peruano.
Pero sucede que el Perú es un productor de gas. Solo en el lote 88 hay reservas para más de 30 años más. De otro lado aún sería costoso traer el gas boliviano porque al no haber un ducto tendría que ser vía lo que denomina gasoducto virtual , es decir en camiones. Como la fuente de suministro se encuentra a más de 1000 kilómetros el costo del transporte sería demasiado alto. No obstante, con el gas boliviano o no el problema persiste porque hoy millones de peruanos no pueden usar los recursos del gas peruano de los yacimientos de Camisea. 
Uno de los grandes problemas es el modelo de masificación del gas en el Perú. Este modelo parte por entregar las regiones a un determinado distribuidor. Este modelo ha fracasado.