Punto de Encuentro

La revolución y la tierra (Un análisis crítico)

Por: Jhon Oscátegui Inchi

En el nuevo largometraje de Gonzalo Benavente Secco, titulado La revolución y la tierra, se aborda el tema de la Reforma Agraria como un fenómeno político que fue necesario para transformar el país, además, se muestran las desigualdades sociales que existían entre el patrón (el hombre blanco) y el siervo (el indio o cholo), el desarrollo de la reforma y algunas de sus consecuencias. Sin embargo, en el transcurso del documental, el tema de la reforma se va diluyendo, poco a poco, para dar paso a lo que el director consideró de mayor peso e importancia, la transformación social y cultural del país.

Desde el punto de vista cinematográfico, el documental está muy bien elaborado. Es un trabajo que contiene entrevistas y extractos de películas muy bien remasterizadas de antiguas películas peruanas, algunas de ellas creadas por el propio aparato propagandístico de la dictadura militar, el Sinamos; pero la información histórica que muestra el documental está plagada de medias verdades, algunas mentiras y muchas omisiones generadas exprofesamente para vendernos una imagen idealizada y romántica de la Reforma Agraria y mostrarnos a Juan Velasco Alvarado como el líder que entiende al campesino y se conduele de su dolor, dejando de lado antojadizamente el populismo, la demagogia y la corrupción, elementos que acompañaron al régimen militar durante todo su periodo.

Una de las primeras mentiras que se expone en el filme es que Velasco dio el golpe de Estado porque Fernando Belaunde no pudo llevar a cabo la reforma agraria que tanto necesitaba el país, nada más falso, pues ese fue uno de los pretextos de la Junta Militar. Lo que en realidad sucedió fue que dieron el golpe para suspender las elecciones presidenciales de 1969 he impedir el triunfo del APRA, ya que la tendencia histórica apuntaba al triunfo de Víctor Raúl, porque en 1962 Pérez Godoy también había dado un golpe de Estado para impedir la proclamación de Haya de la Torre como presidente del Perú.

Por otro lado, también se miente al afirmar que el tema de la reforma agraria recién se empieza a discutir en el Perú a partir de los años 50, puesto que ya en 1928 Haya de la Torre había planteado en su libro El antimperialismo y el APRA la necesidad de realizar en el Perú una profunda reforma agraria, es más, Mariátegui también toca el tema agrario en su ensayo "El problema de la tierra" como parte de su libro 7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana en 1928; así que la afirmación que el tema de una reforma agraria empieza en los años 50 es una completa falacia.

La película explota en demasía las omisiones sobre la reforma, solo se muestra el lado bonito, social y humano y se toca de manera muy ligera la verdad sobre la distribución igualitaria de las tierras, no se muestra el lado negativo de la reforma y no se explica con mayor detalle que las tierras no se regalaron, sino que se vendieron y cuáles fueron las implicancias de esas deudas para el país (algunas de ellas generan problemas hasta el día de hoy). Tampoco se profundiza en la negativa a la reforma en varios lugares del Perú por parte de los campesinos, por no mostrar significativos cambios estructurales de la propiedad de la tierra y no beneficiar a la gran mayoría de trabajadores del campo, y ni pisca de las huelgas, las movilizaciones y los enfrentamientos que se dieron por ella. No se habla de los exorbitantes subsidios y no se explica los factores que llevaron al fracaso a las cooperativas, ya que como lo afirma el propio Hugo Neira en el documental: “la reforma agraria terminó siendo más una reforma laboral que una reforma sobre la tierra”. Además, también se miente al mencionar que por Velasco, los analfabetos y los menores de 21 años lograron tener el derecho al voto, nada más alejado de la realidad, puesto que la Junta Militar nada tuvo que ver con ello, ya que eso se plasmó en la Asamblea Constituyente de 1979, y Velasco permaneció en el poder solo hasta 1975. Incluso, hablar de derechos electorales democráticos otorgados por un dictador llega a ser ridículo y pinta al director como zalamero e insensato.

Finalmente, el documental habla mucho más sobre la supuesta revolución y poco sobre la tierra; además, se intenta hacer entender al espectador que con la salida del poder o muerte de Velasco Alvarado también se acaba la reforma; no se explica que en realidad no existió una transformación real en la estructura económica del país, no se menciona el fracaso económico y no se plantea de manera verídica que gran parte de las políticas de la Junta Militar solo estaban cimentadas en el aparato propagandístico del Sinamos, y que al ser canceladas por Morales Bermúdez se derrumbó toda la propuesta reformista.