Punto de Encuentro

México en la incertidumbre.

México es una de las principales economías de Latinoamérica y, uno de los países más poblados con 130 millones aproximadamente. El país vive su peor momento en la pandemia actual, con hasta 5 mil contagios y mil muertos por día, siendo cifras muy alarmantes. Sin embargo, en el seno del Gobierno Federal existe una crisis aún peor.

El presidente, Andrés Manuel López Obrador, inicio el pasado 1 de junio de 2020 una gira por el sureste del país con motivo de un proyecto que apoya y lo ha hecho visitando puertos, ciudades, lugares turísticos y mostrándose sin ninguna protección alguna, es más, ni siquiera usa tapabocas o cubrebocas, mucho menos usa guantes o careta de seguridad.

Mientras el mandatario del país está paseando sin preocupaciones por los diferentes Estados del país, el Subsecretario de Salud (persona encargada de las conferencias y actualización de cifras de la pandemia), el Dr. Hugo López-Gatell Ramírez, aparece en la televisión a nivel nacional todos los días diciendo a la gente que por favor no salga si no es estrictamente necesario.

He aquí la disyuntiva que vive el pueblo mexicano; mientras su mandatario se encuentra en una gira mostrándose despreocupado y saludando a generales, gobernadores, asesores, de una manera muy normal sin cubrebocas; en las conferencias diarias del COVID-19, se hace énfasis en que los hospitales siguen recibiendo personas contagiadas y que el virus sigue afectando, dando las últimas cifras de personas fallecidas, que de hecho ha aumentado. ¿Qué puede hacer el mexicano?

Hacer caso al líder que la mayoría eligió, que emite declaraciones tales como “no tengan miedo de salir” o hacer caso a un Doctor que desde hace más de 70 días da las mismas recomendaciones de “no salir y quedarse en casa”.

No es un tema menor, porque la curva de contagios en México no ha disminuido. Irónicamente, en México ya se toma a broma la frase “ésta será la semana del pico de la curva”, porque es una frase que el Gobierno Federal ha empleado más de 4 veces y, peor aún, que las cifras siguen subiendo día tras día sin llegar a vislumbrarse una posible disminución.

El problema se ha acrecentado porque el propio Gobierno Federal publicó un “semáforo de COVID”, con cuatro colores, que de acuerdo al color hay un máximo, alto, medio y bajo riesgo de contagio. Este semáforo se usa en las zonas de los Estados del país. Es decir, que si en una zona de tu Estado hay muy bajo riesgo de contagio la gente puede salir, y en donde hay máximo riesgo de contagio, la gente no puede salir.  Lo que no tomó en cuenta, es que no hay un control ni una barrera para definir o controlar los traslados o movimiento de personas.

Las ciudades son muy grandes; la Ciudad de México tiene 8 millones aproximadamente, lo que se traduce en que hay zonas con 500 mil habitantes que pueden salir y que pueden desplazarse a zonas con un alto riesgo de contagio o viceversa, que un habitante en una zona de máximo riesgo de contagio se transporte a una zona con bajo riesgo de contagio y así cambiar la situación de la zona.

Las personas siguen transportándose de una zona a otra o hasta entre ciudades ya sea por el trabajo o para visitar a sus familiares. Todo esto, dificulta a la sociedad mexicana el saber ¿qué hacer? porque aunque en el semáforo parece de un color, no existe vigilancia entre las diferentes zonas que permitan el tener certeza a los habitantes de la misma, que ninguna persona que no vive en la zona ingrese a ella y la ponga en riesgo.

Las declaraciones contradictorias aunadas al semáforo del COVID-19 dejan a la gente en un plena estado de incertidumbre y de duda, porque no existe homogeneidad entre las distintas autoridades oficiales.  

NOTICIAS MAS LEIDAS