Punto de Encuentro

La hebdocracia

14 Enero, 2015

Hace seis días Francia fue escenario de un atentado terrorista que confirma su introducción en la lista de objetivos islamistas. Su incorporación en la lucha contra el Estado Islámico aunada a sus condiciones sociales por la crisis económica; así como, su creciente población inmigrante la convierten en blanco principal de los radicales autodenominados portavoces de Alá y defensores a ultranza de Mahoma.

Sin duda alguna, la muerte de las personas en las oficinas de la revista francesa Charlie Hebdo producto del atentado del siete de enero ha originado gran estupor porque se ha interpretado como amenaza si se continua con publicaciones satíricas sobre Mahoma que puedan afectar lo que los islamistas consideran como “extremadamente prohibido”, lo cual no coincide con la posición de un gran porcentaje de musulmanes que profesan su fe de manera pacífica y tolerante en un contexto en el que la democracia y la libertad son los instrumentos más importantes de la convivencia. Sin embargo, occidente valora esta intimidación como una afrenta contra lo que se conoce como la libertad de expresión.

La reacción del pueblo frente a esta situación sui generis ha otorgado a Francia una gran oportunidad para reivindicar los valores republicanos que la han identificado como cuna de los derechos y libertades en el mundo occidental y que ha perdido, en el mundo de los sentidos, por su supuesto debilitamiento como potencia mundial.

Ergo, los terroristas de París más que amedrentar a la sociedad han desatado un movimiento de unidad que no encuentra precedentes. La manifestación de 115 mil ciudadanos en Rennes, 45 mil en Angers, Metz y Montpellier, 50 mil en Nancy, 40 mil en Estrasburgo y Perpignan, 60 mil en Marsella, 100 mil en Burdeos, 300 mil en Lyon y 1 millón y medio en París es lo que podemos llamar el poder de Hebdo. Ese mismo poder que ha conseguido reunir el último domingo a medio centenar de mandatarios de todo el mundo, que ha conseguido hacer reflexionar a todo un pueblo sobre un modelo social que creían desarrollado, que ha hecho que la comunidad internacional llame a un rearme ideológico frente a la amenaza de terror yihadista, que se ordene el despliegue de 10 mil militares es, en buena cuenta, lo que podemos llamar la hebdocracia.

Al margen de la posición política de este semanario, su entrada en el tablero de la política internacional perfila la nueva identidad de un pueblo que oscila entre lo peligroso y lo defendible, entre el abismo de la confrontación religiosa y la protección a la libertad de expresión, entre el arrastre a una dinámica de guerra y el respeto al Estado laico.

Mi opinión: este hecho nos deja la gran lección de entender al Oriente Medio como una civilización propia, con sus contradicciones históricas y sin caer en el simplismo de la estigmatización étnica o religiosa. El gran reto es comprender el mensaje de los verdaderos pueblos del islam, sin necesidad de “pretender occidentalizalos”, para coadyuvar en la lucha contra quienes son los enemigos de su fe y la seguridad internacional.

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