Los peruanos en un gran porcentaje creamos, imitamos y asimilamos como nuestros algunos argumentos antojadizos, nacidos en el error o peor aún en el desconocimiento y entonces pasa que, al escuchar de “voces acreditadas” palabras como privatización, atentado patrimonial, etc, le negamos la bondad a todo y nos cerramos a la idea de siquiera estudiar ese fenómeno económico, jurídico y social. Pues ese escenario vive Cusco desde la publicación del contenido del Decreto Legislativo Nº 1198 y tanta ha sido la incompetencia de análisis que muchos gremios inician hoy 21 un paro regional de 48 horas por la defensa del patrimonio y contra el ánimo privatizador del referido decreto, sin embargo ese acontecimiento es innecesario y por demás irresponsable socialmente veamos porque:
Ahora bien, la privatización aquí tiene más una visión capitalista, es por eso que equívocamente es vista como la entrega del derecho de propiedad del patrimonio de la nación al inversor privado, un absurdo por dos razones: i) porque la propia norma le pone otro candado al tiempo y limita a que los convenios culturales no excederán los 10 años, y ii) porque el patrimonio inmueble prehispánico es de propiedad de toda una nación, es decir somos sus titulares por derecho todos y cada uno de nosotros, los y las peruanas de manera imprescriptible, intangible e inalienable.
A ello se suma la idea que aún no asimilamos y es que el desarrollo del país los construimos todos, es decir: el sector público, y toda organización no gubernamental en armonía con los recursos que poseemos y que deben ser puestos en valor para generar un impacto cultural, un impacto fiscal, un impacto laboral y de múltiples oportunidades.
Hoy se inicia un paro donde las ideas comunes son respetadas, aceptadas y aplaudidas aunque sean vacíamente fundamentalistas, pero cuando uno intenta darle sustento a una posición diferente los gremios se reúnen para declararte “persona no grata” o un “indeseable cusqueño”, en fin… si no generamos análisis seguiremos repitiendo por los siglos de los siglos un escenario donde la derecha defienda privatizaciones y la izquierda siempre se contrapondrá, los primeros por no creer en el estado, y los segundos por no creer en la dinamicidad del mercado.
Considero que el paro de 48 horas se alimenta de una atmosfera de desinformación e interpretación improvisada del DL, mala práctica de la cual han sido protagonistas autoridades, dirigentes sindicales, colegios profesionales, y la prensa, previsible contexto en una sociedad de estigmatiza procedimientos y conceptos e ilógica porque refuerza el desencuentro entre el desarrollo que tanto exigimos distanciado del medio y oportunidad para hacerlo. Serán 48 horas sin un corredor turístico además, actividad de la cual tanto hablamos y necesitamos.
Esperemos la Reglamentación de la Ley.