Este año ocurrió un evento muy importante para el país que ha pasado casi desapercibido. Se trata que entre los meses de agosto y setiembre se realizó la evaluación PISA. Ya no sorprende este desinterés por PISA, pues las expectativas que tiene la gente por los resultados que obtendremos no son buenas, sobre todo si tenemos en cuenta que en la última evaluación del 2012 ocupamos el último lugar de los 64 países que participaron.
Tal y como vamos, remontar posiciones en PISA tomará mucho tiempo. Así lo hizo notar Lant Pritchett durante su participación en el CADE 2014 que dijo que mejorando 4.4 puntos por año nos tomaría 30 años (dos generaciones) llegar al nivel de Vietman (puesto 17).
Hay que tomar acción de una vez para salir de esta crisis educativa en la que nos encontramos. No podemos esperar 30 años. No podemos condenar el futuro de dos generaciones de peruanos. A continuación expongo algunas ideas que nos ayuden a mejorar la educación peruana.
No importa cuánto saben sino qué hacen con lo que aprenden
No estoy de acuerdo con una visión utilitarista de la educación; creo que la educación es importante porque nos hace libres, sin embargo no podemos soslayar la importancia de la educación para el trabajo y la producción. Por eso, preocupa escuchar entre muchos jóvenes quejarse porque lo que aprendieron en la escuela no les sirve en la vida.
El mensaje de PISA es que nuestros estudiantes no saben aplicar sus conocimientos para resolver problemas. Esa en nuestra tragedia. PISA no evalúa cuanto conocimiento se ha acumulado o cuan bien hemos memorizado procedimientos, sino como aplicamos nuestros conocimientos, habilidades y capacidades en conjunto. Aquí la política educativa tiene que reformar el currículo escolar para salir de una enseñanza memorista y pasiva.
Dignificar a los Maestros
La educación de Finlandia se ha convertido en un fetiche para todos los que buscan respuestas para la buena educación. Personalmente tengo mis dudas que más adelante discutiré, sin embargo es innegable que el trabajo que han realizado con sus docentes es la clave de su éxito y un modelo que hay que imitar.
Dignificar a los maestros pasa por mejorar los salarios, las horas dictadas, la capacitación y también la reputación social de la profesión. Pero como “no hay lonche gratis” la mejora de la situación de los maestros tiene que pasar por la implantación de un sistema que permita que los mejores estudiantes sean maestros, la evaluación constante, en suma la meritocracia.
Crecer para mejorar la educación
Todo el mundo dice que mejorar la educación es lo más importante para crecer económicamente, pero ¿será cierto que la educación empuja a los países a crecer o será que el crecimiento redunde en una mejor educación? ¿Dónde está la causalidad?
Esto que puede sonar a herejía es un tema que actualmente se está investigando. Aunque el lector no lo crea, la relación entre prosperidad y educación no es tan clara como se piensa o por lo menos la relación resulta tan complicada que su vinculación es más sutil.
Esto no quiere decir que no debamos promover la educación, pues el aparato productivo de un país tiene mucho que ver con la productividad del trabajador y esta a su vez depende de la calidad de la educación aunque no sea el único factor. En posteriores artículos profundizaré sobre este tema.