Punto de Encuentro

Keiko y las piedras

El año pasado durante las elecciones españolas, el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy y su partido, el Partido Popular (PP), se presentaron a la reelección enfrentando una tremenda impopularidad debido a la aplicación de severos recortes de beneficios sociales y laborales para enfrentar la crisis.

En las encuestas, el PP caía aceleradamente mientras que el radicalismo de izquierda se proyectaba hacia una victoria segura. Sin embargo, un hecho cambio la historia. Ocurrió en diciembre, que un desadaptado indignado propinó un certero puñetazo en plena cara a Rajoy cuando éste salía de un acto proselitista y brindaba declaraciones a la prensa.

Pero contrariamente de lo que podemos pensar, este hecho benefició a Rajoy y marcó un punto de quiebre en la última etapa de las elecciones españolas. No sólo porque el PP aprovechó hábilmente la agresión para victimizarse, sino porque el impacto del acontecimiento terminó por convencer al electorado indeciso que a pesar del descontento, la alternativa era el caos y la violencia. El eslogan “España en serio” terminó por calar y consolidó al PP como la primera fuerza política.

La agresión con pedradas al mitin fujimorista en Cusco no sólo es un acto inaceptable de intolerancia y barbarie, sino que en el peor de los casos podría terminar por beneficiar a Keiko tal y como le pasó a Rajoy. El fujimorismo está aprovechando la agresión no sólo con victimización sino que puede usarlo para dividir el escenario político entre el orden y caos, la tolerancia contra la violencia. Erigirse con superioridad moral sobre sus enemigos sería su principal logro.

Esto es así, porque el pasado fujimorista no es su debilidad sino es su fortaleza. Hay que entenderlo de una vez, esta estrategia ya no funciona. Indignarse por el régimen autoritario de Fujimori es una actitud ética muy loable, pero parafraseando al pensador de izquierda Jorge Verstrynge, el antifacismo no constituye un programa político.

Por eso, estoy seguro que las cinco mil personas que se congregaron en la plaza San Martín para protestar contra la candidatura de Keiko, ya eran antifujimoristas antes que inicie la campaña y seguirán siéndolo una vez que culminen las elecciones. Es muy poco el daño que pueden.

Atacar el pasado fujimorista sólo consigue fortalecerlo. En donde hay que fustigar es en las propuestas que tienen para el país. ¿Cuál es su propuesta de reactivación económica? ¿Cuáles son sus propuestas para la salud pública, la educación y la seguridad ciudadana? Estas son precisamente las debilidades del fujimorismo.

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