Punto de Encuentro

No quiero ser una cifra más

¿Hasta cuándo seguiremos con el miedo de no saber si regresaremos vivos a casa o como una cifra más de mortandad por la criminalidad? ¿Con el miedo a que nos roben algo que con tanto esfuerzo les costó a nuestros padres o a nosotros mismos conseguir?

Mi voz es la voz de un joven universitario que vive en un distrito tan peligroso como lo es San Juan de Miraflores. No he sido ajeno a un robo, he sentido el frío metal del cañón de una pistola en mi sien, todo para robarme mi teléfono.

Afortunadamente sigo con vida y pude recuperar mi celular luego de una intervención policial (muy oportuna), pero el mismo testimonio no lo podrá dar Jesús Román (baleado frente a su enamorada en San Borja) o Elizabeth Cacsire (fallecida luego que los delincuentes le dispararan en la cara) que ahora solo suman en las estadísticas policiales.

No he vivido el terrorismo de los 80-90, pero ahora estamos en un estado de terror casi igual, los sujetos activos pasaron de pertenecer a una organización terrorista a ser  delincuentes comunes.

En estos 5 años, las cifras de denuncias por hurto y robo aumentaron en 20 000 casos para ambos delitos. ¿Qué plan milagroso darán los "grandes especialistas de escritorio" en seguridad ciudadana? No importa que en el papel tal o cual estrategia sea perfecta, lo que interesa es que, en la práctica, combata con toda la fuerza que tiene el Estado a este cáncer que está consumiendo a la sociedad.

¡Estado de Emergencia YA! Que los políticos dejen de lado los cálculos políticos y se pongan los pantalones.

Personalmente considero que la participación de los militares es inevitable, mientras se puedan replantear estrategias o el mismo sistema de seguridad ciudadana.

No quiero que mañana, más tarde, tenga que ir a otro velorio y dar el cada vez más recurrente pésame a una familia. No podemos seguir muriendo por un teléfono o unos cuantos billetes.

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