Punto de Encuentro

Sr. PPK, ¿y la renegociación del Gas?

Han pasado varios días después de haber vivido unas de las elecciones más reñidas de la historia republicana y es hora de poner los temas urgentes en la agenda del próximo gobierno. Es de lamentar que, durante la campaña de segunda vuelta, los improperios e intolerancias hayan estado a la orden del día y que las propuestas de gobierno no hayan tenido asidero en el debate público, tanto por los candidatos como por la opinión pública. Ya no es momento de polarizar el país entre “fujimorismo” y “anti-fujimorismo”. Es hora de pensar hacia el Bicentenario y un tema urgente a debatir es el Gas de Camisea.

Alfredo Barnechea hizo bien en poner en la agenda la renegociación del gas, puesto que, al día de hoy, representan los ingresos más grandes al fisco peruano, por encima de los minerales que, ante la desaceleración de China y su demanda, los precios se han mermado y existe una sobreoferta. Sin embargo, como potencia gasífera, tenemos un reto para los próximos años. Recurriendo a estadísticas: después de Bolivia, somos el segundo país con las reservas más grandes de Gas en América Latina. No es cualquier cosa.

Una constante de la historia republicana ha sido esos procesos cíclicos de la “maldición de los recursos naturales”: primero fue el guano, después el salitre, también el caucho. Y llegaremos al 2021, con el mismo error de siempre: ausencia de manejos prudentes y moderados de los recursos naturales. Si bien cuando se negoció los contratos del Gas de Camisea, a finales de los 90’s e inicios de la década pasada, existió una prioridad: el abastecimiento del mercado interno con ciertos lotes en Camisea. Empero, la realidad es otra, puesto que como precisa un instrumento de la seguridad energética en torno al gas natural, se busca que este recurso logre reemplazar a la importación de diésel para la industria peruana y realizar un “cambio de matriz energética” pero a la peruana, solo para priorizar su abastecimiento a la industria, el transporte vehicular y la red domiciliaria, en el corto plazo.

Si bien existen los mecanismos que ponen como prioridad el gas natural para sectores estratégicos del desarrollo nacional, todo queda en el papel. El cambio que las mismas leyes legitiman, solo pueden ser producto de la voluntad política del Ejecutivo, por hacer cumplir la norma, y no realizar acciones bajo la mesa, junto a las empresas transnacionales que toman decisiones propias como las de a qué país venderle gas y a cuál no, cuando ello, debe ser decisión estricta de la ciudadanía, en conjunto con el Estado. Un ejemplo: el referéndum del Gas en Bolivia en 2004, donde el poder de decisión de nacionalizar o no, estuvo en manos de la ciudadanía. 12 años después, podemos ver como Bolivia se encuentra tres pasos adelante en la administración de sus recursos naturales, en comparación con Perú y, claro está, de la mano de las empresas transnacionales, con una negociación justa de por medio, en fases como la exploración y explotación.

La seguridad energética de cada país es una cuestión de Estado y el señor PPK no debe dejar pasar este tema. El establecimiento de un grupo de trabajo, con la participación de sectores de la sociedad civil, sería un primer paso, así como una concertación entre los partidos políticos, de que este tema es prioridad número uno del Estado. Al fin y al cabo, este recurso es de todos los peruanos y la sociedad civil merece estar involucrada en los mecanismos para administrarlo. Que esto no quede en letra muerta.

PD: Aprovecho esta columna para felicitar a colegas y amigos de la Asociación Civil “INTERNACIA” que, por 4to año consecutivo, vienen realizando en la Pontificia Universidad Católica del Perú, el PUCPMUN, el Modelo de Naciones Unidas más grande del país. Una experiencia muy grata para todos los jóvenes interesados en la diplomacia.

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