A finales del 2014 fuimos anfitriones de la COP20 recibiendo a más de 190 países comprometidos frente al Cambio Climático, sin embargo 2 años después aún no se aprueba en nuestro país la Ley Marco de Cambio Climático. Esto nos lleva a sospechar que probablemente el calentamiento global es directamente proporcional al calentamiento de los sillones presidenciales, preguntándonos por enésima vez, ¿dónde queda la voluntad política de los que presiden la autoridad? Si bien es cierto que el Perú es uno de los países con mayor biodiversidad en el mundo, vale recalcar que también es uno de los países con mayor vulnerabilidad al Cambio Climático.
La acumulación de gases de efecto invernadero se ha ido incrementando con el tiempo, desde la primera era industrial en 1750 hasta la fecha se ha observado cambios radicalmente acelerados. Hoy en día se estima cifras de acumulación de gases por encima de los estándares recomendados, lo cual está generando cambios drásticos en el clima a nivel global atribuidos directamente a la actividad humana. Por lo tanto es una preocupación mundial que nos motiva a seguir insistiendo en lo mismo porque no se trata de una moda psicodélica ni parte de un festín de espectáculos fugaces. El tema es serio y está afectando silenciosamente a millones de personas.
Según informes del Grupo Banco Mundial, La región latinoamericana y el Caribe presenta un desarrollo económico no homogéneo con más de 600 millones de habitantes de los cuales el 80% vive en zonas urbanas y a pesar de los esfuerzos la desigualdad sigue siendo elevada.
Las regiones que presentan una población rural pobre son propensas a los impactos del clima como el friaje, daños a la agricultura de subsistencia y servicios ecosistémicos; así mismo las zonas pobres de los sectores urbanos viven en costas y pendientes pronunciadas siendo vulnerables a las lluvias extremas y olas de calor. Estas zonas son susceptibles a los fenómenos exacerbados del clima y ya se viene observando cómo éstos cambios están poniendo en riesgo la seguridad alimentaria, hídrica y energética; generando problemas de salud pública e incrementando los índices de pobreza.
En América Latina, países como Brasil, México, Honduras y Guatemala ya cuentan con una Ley específica de cambio climático mientras que el Perú aún tiene un proyecto de Ley estancado. Por tal motivo necesitamos de manera urgente una Ley Marco de Cambio Climático que rija de manera transversal en todas las instituciones públicas, gobiernos regionales y locales que permita realizar una "Planificación Nacional Estratégica", coordinando de manera multisectorial y global. Nuestro país necesita reforzar las políticas preventivas y de planificación para adaptarnos a los nuevos escenarios climáticos mediante la promoción del uso de energías limpias, reduciendo la sobreexplotación de nuestros recursos naturales y la generación de contaminantes; de manera contraria todo esfuerzo será en vano y correremos el riesgo de ubicarnos en condiciones irreversibles, donde los recursos escasos estarán destinados a cubrir las necesidades de los esferas sociales mínimas, siendo los sectores pobres como siempre los más afectados.