La elite según la Real Academia Española es “la minoría selecta o rectora”. Como podemos denotar el concepto mismo nos traslada de la visión individual del hombre a la visión del hombre en comunidad o sociedad.
En sociedad los hombres se organizan entre aquellos que dirigen y a su vez aquellos que siguen; empero debemos ver la manera en la que dicho orden social cambia dentro de lo que conocemos como un proceso periódico, inevitable y sobretodo natural, que se denomina de circulación de elites. Cabe agregar que las elites se afianzan en diferentes campos, tales como el económico, intelectual, político entre otros, contando con un consenso social que legitima su condición dirigencial y, por ende, su reconocimiento como tal.
Pensadores universales como Gaetano Mosca y Antonio Gramsci, creían en la necesidad de crear una suerte de nueva clase media, que opere como una sub-elite que funja como un nexo entre la masa-entiéndase resto de la sociedad- y su elite, proveyendo en forma permanente a esta última de nuevos miembros (Bottomore, 1993). Quizás de esa manera se podría evitar que ocurra lo que Gramsci denomina una crisis orgánica en la sociedad, que decante en una pérdida de la legitimidad social y, en consecuencia, también en una pérdida del consenso social al cual ya hemos hecho referencia anteriormente (Noguera, 2011).
Centrando nuestro análisis en la denominada élite política, rescatamos el pensamiento del pensador Vilfredo Pareto, quien considera que la elite gobernante, que se encuentra integrada por quienes ocupan los puestos de mando político o pueden influir en la toma de decisiones; cambia a razón de la indistinta concurrencia de cualquiera de estos tres factores: 1) el reclutamiento social de nuevos miembros procedentes de los estratos inferiores; 2) la incorporación de nuevos grupos sociales; o, 3) la sustitución completa de la elite por una contra -elite de manera abrupta, por medio de una suerte de revolución (Pareto, 1935).
Contrastando este sucinto análisis politológico respecto a la circulación de las élites efectuado por estos tres pensadores italianos, con nuestra realidad nacional, podemos afirmar, que actualmente nos encontramos ante un inevitable proceso de renovación de la Élite Política Peruana a la luz de los tres factores descritos en el párrafo anterior.
En primer lugar, hoy en día hay una serie de cuadros que están siendo reclutados desde los estratos inferiores por determinados miembros de las cúpulas de algunos partidos políticosdentro de un proceso de renovación interno producto del cual, otros miembros de la actual cúpula serán desplazados. Este proceso natural de apertura de la élite está generando más de una fricción cuya gradualidad varía según el nivel de organización y base social que tenga cada partido.
Corroborando lo antes dicho tenemos el caso de nuestros tres partidos históricos o tradicionales en el Perú, que son el APRA, el PPC y AP, los cuales vienen enfrentando graves crisis internas todas generadas por procesos de renovación de cúpulas, que han trascendido su natural, conservador y cuasi impenetrable ámbito interno, para convertirse en verdaderas batallas campales metafóricamente hablando, totalmente mediatizadas y que evidencian la ruptura de un corsé que haría temblar la otrora prudencia política de cualquier de sus fundadores. No cabe duda, que ya paso la época en que se aplicaba ese conocido adagio de que “los trapitos se lavan en casa”.
En segundo lugar, partamos por entender que el proceso de incorporación de quienes representan a los nuevos grupos sociales, a la élite política actualmente posicionada en los espacios de poder y toma de decisiones; resulta ser, sin duda, inevitable.
La aparición de los representantes políticos de estos nuevos grupos sociales quizás se ha producido de manera progresiva o abrupta. Por ejemplo, en el primer supuesto tenemos la progresiva incorporación de quienes representan a los denominados “emergentes” económicamente hablando en el espectro político nacional a lo largo de las dos últimas décadas. Por otra parte, con relación al segundo supuesto tenemos la abrupta incorporación de representantes políticos de minorías muy bien organizadas como la llamada Comunidad LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales), que recién desde la entrada en debate de la famosa “unión civil” hace algo más de dos años, ya se expresan manifiesta y públicamente identificados con los intereses que democráticamente representan.
Con relación al tercer factor de sustitución completa de la elite por una contra -elite de manera abrupta, según Pareto, pues simplemente seamos fieles espectadores de los resultados de “la revolución Lava Jato”, que ya deja evidencia que se avecina un cambio revolucionario que sacará de escena a determinados líderes políticos tradicionales por su pérdida de legitimidad y por ende de consenso social si se demuestra su participación en tan connotado escándalo de corrupción; para ser reemplazados por nuevos líderes siempre bajo la lupa de esa interminable dinámica, donde los espacios de poder siempre se llenan y nunca quedan vacíos.
Finalmente a modo de reflexión sólo me resta decir, que en la Ciencia Política casi todo se encuentra dicho y sólo resta contrastar el legado de algunos pensadores con nuestra propia realidad. Esta es una estimulante labor para aquellos que quieran dedicarse a hacerlo.