El otro día la señora que viene a limpiar mi casa me sorprendió con un comentario. Estaba el televisor encendido transmitiendo una conferencia de prensa de una figura de nuestra política, cuando Eli me dijo: “No respondió lo que le preguntaron. Ese no sabe hablar. Mejor que su mujer le enseñe”. Volví a mirarla y sonreí.
Más allá de la frase anecdótica coincido con Eli. ¿Cuántas veces han sentido vergüenza al escuchar a algunos políticos y autoridades expresarse? Yo innumerables y es que sus discursos cada vez están más exentos de conocimiento, combinan disparatadas oraciones sin estructura ni lógica; pero ellos con ceño fruncido simulan imponer concordancia y sabiduría aunque su limitado léxico los deja al descubierto.
Los periodistas somos los que más nos ganamos con esto. Verlos enunciar sus pseudos discursos ante la audiencia muchas veces da arcadas. Creen que utilizar palabras criollas los hace verlos más ‘campechanos’ o con usar un jean lo tienen todo resuelto. Peor aún, desde que Urresti impuso esa tendencia de usar el twitter para insultar y atacar para ser más bacán, hoy la figura del político ha quedado más desvirtuada que antes.
Si Sócrates, Cicerón o Demóstenes los escuchasen no habría cielo que pueda soportar el eco de sus exclamaciones de pavor y espanto. La oratoria es buena para todos, ayuda a tener las ideas claras y saber transmitirlas. Nadie nace erudito y un político tampoco es un orador, dista mucho de serlo porque es necesario ser filósofo y moralista (ser consecuente con lo que piensa) y para moralista los que no viven de la política. Los nuestros son retóricos.
El Perú sigue siendo uno de los últimos países en porcentaje de lectura de libros en América Latina. Un reciente estudio de la compañía Arellano Marketing asegura que un 26% de limeños nunca ha leído un libro en su vida. ¡Qué increíble!El único secreto para combatir la ignorancia es: leer. La cultura está directamente relacionada al número y a la clase de libros que se lean. Sólo así se podrá cultivar el arte de hablar bien.
@pricoaldia