“El Frente Amplio del Uruguay tiene 45 años y es hijo de la historia del Uruguay, y en Chile quieren hacer algo que tendría que ser hijo de la historia y de las angustias de Chile”
José Mujica
La construcción de una alianza política responde a un proceso que se basa en la confluencia de la voluntad, el dialogo y sobretodo una serie de acuerdos considerados como legítimos entre las partes intervinientes.
En el caso del parlamento una alianza nace y muere con la elección o puede trascender al proceso electoral y se mantenerse en el tiempo como una alianza parlamentaria. Bajo esta lógica, no cabe duda que el Frente Amplio demuestra haber sido una alianza electoral que cumplió su cometido de obtener veinte escaños, pero que en el intento de convertirse en una alianza parlamentaria duradera en el tiempo, de facto, estaría fracasando.
En el Frente Amplio existe una pugna entre dos subgrupos parlamentarios: El subgrupo conformado por los congresistas de “Tierra y Libertad”, liderados por Marco Arana; y el otro subgrupo conformado por los congresistas de “Nuevo Perú”, que es liderado por la ex candidata presidencial Veronika Mendoza.
Recientemente Richard Arce, quienes congresista del Frente Amplio por Apurímac y a su vez miembro del subgrupo de “Nuevo Perú”, habría interpuesto una acción de amparo contra una Resolución del Tribunal de Disciplina de su grupo parlamentario,que ordenaría su expulsión de dicha bancada por la supuesta comisión de una serie de actos infraternos contra su vocero Marco Arana.
Durante este proceso disciplinario se habría aplicado el reglamento interno de la bancada, el cual,a la fecha es desconocido por Arce y los demás parlamentarios de “Nuevo Perú”, a razón de que alegan que dicho instrumento normativo habría sidoindebidamente aprobado con problemas de quórum.
La problemática sobre el reconocimiento del Reglamento Interno del Grupo Parlamentario del Frente Amplio ha trascendidoa la bancada izquierdista y, en el colmo de la incapacidad de detener una escalada decrisis interna,ante la mirada atónita de muchos entre los cuales me incluyo; un sector frentistaha recurrido a la Mesa Directiva del Congreso de la República presidida por el fujimorismo y sus aliados, en buen cristiano sus rivales políticos naturales, con la finalidad de que ponga orden.
Ante tal situación surrealista, queda de manifiesto que el problema de fondo en el Frente Amplio radica en una serie de actitudes personalistas de sus distintos líderes, quienes anteponen las mismas a una visión corporativa de izquierda peruana capaz de llevarlos al poder. Ya es hora, que en el denominado Frente Amplio se superen las desavenencias entre sus integrantes y facciones, en aras de su unidad por el bien de la democracia peruana y el respeto a los millones de ciudadanos que votaron por su propuesta política.
En ese sentido, urge que ambas facciones entablen un diálogo que trascienda toda agenda o encono personal y proyecte líneas de acción política a futuro. Digo esto como un convencido de la necesidad de fortalecer nuestra democracia representativa, nuestro sistema de partidos y, sobretodo, el nivel de legitimidad y credibilidad de la clase política peruana.
Este dialogo entre los representantes de la izquierda peruana debe generar una agenda programáticaseria, ordenada, de común interés para los actores intervinientes, con un óptimo nivel de concertación y, sobretodo con un elevado nivel de legitimidad para sus integrantes. Así se gestó, por ejemplo, el Frente Amplio Uruguayo, un conglomerado de fuerzas políticas de izquierda cuyo origen datade 1971 y que al día de hoy se ha logrado consolidar alcanzando en tres ocasiones al poder.
A modo de reflexión, queda pues en evidencia que hay mucho por trabajar en la izquierda peruana representada en el Congreso; así que manos a la obra en aras de construir con el dialogo y el entendimiento que la política demanda, un Frente Amplio Peruano real antes que nominal.
José Andrés Tello Alfaro