Punto de Encuentro

Alan y Harry Potter (Reflexiones Ciudadanas)

Por Juan Carlos Mejía Seminario

Cuando Harry Potter sale a la venta por primera vez nadie se imaginaba el revuelo que iba a causar. Su autora, JK Rowling se propuso hacerle acuerdo a toda Europa, a todo el mundo, que en la historia real si ha existido Voldemort. Si. Se llamó Adolph Hitler. Su desprecio por los “sangre sucia” era real, su apuesta por una raza pura y superior existió. Y la persecución a todos los que se oponían a sus propósitos también existió. Frente a elloRowling también echó mano a  una  alegoría cristiana. La historia  de la creación del mundo, la participación de Satanás y el Elegido Jesús para vencer al maligno, a la Serpiente.

Los cuadros perfectamente diseñados. La participación de Albus Dumbledore. El más poderoso mago de todos los tiempos, pero que sin embargo, no debía o no podía vencer a Voldemort. La aparición de Harry Potter. La profecía que Harry sería el que vencería a Voldemort le da giros espectaculares. Sin embargo, de todos esos contornos me detendré en uno en particular. En que Albus Dumbledore supo siempre que él no podría terminar directamente con Voldemort. Tal vez si indirectamente, pero no directamente. Y al saber eso, su sabiduría lo hizo educar, ayudar, promover y proteger a un niño. A Harry Potter. Se encargó personalmente de educarlo, de enseñarle a luchar para vencer.

Encontré semejanzas entre Albus Dumbledore y  Haya de la Torre. Ambos sabios. Ambos brillantes. A Víctor Raúl también le tocó la oportunidad de elegir, de formar cuadros, para finalmente escoger. Y digan lo que digan, Haya escogió a Alan para que continúe la Obra que inició en los años 20. Encontró en él audacia, fe, inteligencia y compromiso.  Lo creyó capaz de romper el Veto histórico. Y Haya no se equivocó. Alan era su Harry Potter. A él le correspondió la siguiente etapa de la lucha.

He logrado saber de diversas formas el esmero de Haya de la Torre de enseñarle a Alan muchas cosas. Y lo disciplinado que Alan era. Obedecía cada consejo, cada indicación. Esa dedicación en los últimos años a formar cuadros de Haya de la Torre y esa preferencia total por Alan era muy cierta. Incluso lo escribió. Víctor Raúl una noche le llamó y le regaló un libro autografiado. Ya le había regalado otros previamente. Y cada dedicatoria iba creciendo poco a poco. Eran como calificaciones progresivas. Sin embargo, aquella noche le entregó uno demasiado fuerte: “…Con la esperanza de que será para el APRA el continuador de la Obra que por mandato de estirpe debe seguir”…. Alan lo miró y lo leyó sorprendido. Esa noche fue diferente. Haya sonrío y dijo: “Guárdalo”. Hoy se ha contado esto por dos razones: 1) Siempre las Leyendas tienen correlato en la realidad. 2) Es una historia que merece ser conocida. Ni más ni menos. 

 

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