Cada vez que se presenta por los medios de comunicación algún nuevo caso de violencia contra alguna mujer, periodistas, políticos, empresarios y ciudadanos en general manifiestan su indignación y horror ante ello,lloviendo así las frases de solidaridad, condena y reclamo de que: “el Estado no hace nada”por acabar con esa criminal conducta.
Pero la violencia en el Perú, no se circunscribe a la violencia sólo contra la mujer, pues se ha instalado desde hace ya muchos años, lo que podríamos catalogar como la cultura de la indiferencia y la inclinación desvergonzada de mofarse de la ética y los valores.
Hay violencia que se ejerce contra niños, padres, adultos mayores, contra los discapacitados, contra los peruanos de distintas etnias, contra las personas denominadas LGTB.Una violencia detodos contra todos y que no tiene miramientos.
Vivimos en una sociedad agresiva, belicosa y a la ofensivay los responsables somos todos, muchos por comisión, la mayoría por omisión.Los que cometen actos de violencia, son responsables de esos actos violentos que desencadenan muchas veces en graves lesiones o muertes; así como los que no los cometen y le dan la espalda al problema, también son responsables con su indiferencia. Sí, hay que indignarnos, alzando nuestra voz, pero también accionemos y hagamos algo porque esta realidad cambie.
Los feminicidios son parte de esta sociedad violenta a tratar, basta ver el índice anual de datos de violencia contra la mujer, se muestra que el 27% de mujeres son maltratadas físicamente por sus parejas, así mismo el 67% de las mujeres señalan que han sido maltratadas verbalmente. Sin embargo, hasta el momento no se publican datos de hombres maltratados físicamente por sus parejas femeninas, tampoco el porcentaje de varones que son maltratados verbalmente por sus parejas femeninas. El machismo viene disfrazado en ambos lados.
Todos los días, miles de niños (varones y mujeres) en el Perú son maltratados física y psicológicamente por sus madres, padres, abuelos, parientes, tutores, patrones, profesores, o porcualquier persona adulta que considera el castigo físico como normal, aceptable, y “necesario”. No hay estadísticas de éstos casos, excepto cuando la consecuencia del castigo ha tenido el resultado de grave lesión o muerte.
En el caso de los adultos mayores, el caso también es muy dramático, se explota al adulto que genera una pensión o tiene algo económico que dar, al que no hace los caprichos de los hijos, nietos o parejas, son agredidos. No se los alimenta ni se les brinda atenciones de salud, se los mantiene atados a la cama o a una silla, drogados en asilos o casas de reposo, sucios. Se los abandona en calles y parques. Un total abandono que nos debe hacer reflexionar.
¿Qué nos pasa como sociedad?. La violencia parece estar en el ADN de todos los peruanos, necesitamos curarnos; necesitamos crear mecanismos de formación y construcción de una sociedad más justa e igualitaria a todos sin distinción de género, raza y condición social. Eduquémonos más, y que nuestras generaciones se sientan orgullosos de nosotros por dejarles no riquezas materiales, sino riqueza espiritual de calidad.