Punto de Encuentro

No solo de violadores, también de pegalones

Hace unos días, se hizo popular en las redes sociales, el hashtag #PerúPaísDeVioladores, -vergonzosa frase que generaliza una población- después de ser testigos de tan terrible acto de inhumanidad, donde una bebe de tan solo dos meses de nacida, fue abusada sexualmente por su padre, y prácticamenteabandonada a su suerte por la madre; es ahí donde las redes sociales arden bajo el respaldo de cifras que no mienten, pero duelen.

Según el Ministerio de la Mujer, entre enero y septiembre de 2017, ha registrado a través de los Centros Emergencia Mujer (CEM) 6,118 casos atendidos de violencia sexual, de los cuales 3,125 fueron violaciones, entre las victimas 2,160 tienen menos de 17 años, 932 entre 18 y 59 años y 33 más de 60, regiones como Lima (894), Junín (264), Arequipa (177), La Libertad (170) y Cusco (161), resaltan con los mayores casos de violaciones.

Entonces, por qué nos mortifica tanto, al leer generalizaciones propagadas por las redes sociales, por qué nos horrorizamos cuando se dice que somos un país de violadores, si las cifras hablan por sí solas, si son los medios de comunicaciones, quienes nos despierta todas las mañanas con noticias de maltratos hacia las mujeres, porque no solo nos violan, también nos golpean, lastiman y matan, de a poquitos con mucho dolor.

A estas alturas, ya nadie debe comprar nuestro silencio con palabras seudo-amorosas, con promesas de momentos, perdones efímeros, que son producto del fugaz arrepentimiento, provocado por los golpes y maltratos incansables, del cobarde que jura amarnos, pero somos nosotras quienes lo provocamos, hoy, ese cobarde tiene nombre y apellido, Abraham Valencia, exasesor de Nuevo Perú, quien fue denunciado por su expareja Parwa Oblitas, obteniendo un respaldo inmediato de su bancada.

Y es que es así, ya el silencio no puede ser más la cura del dolor que causa ser lastimada por el hombre que dice amarnos, por ese que muchas veces, dijo que, “te pegó porque la situación salió de control” “solo fue una vez, no volverá a pasar” “te cogió de los pelos, y frente al espejo te dijo que nadie te querrá más que él”, o te insultó, pero te sigue amando.

Amar es, educar con principios, formar a los niños y niñas  bajo un concepto de unión e igualdad, porque lo que se tiene entre las piernas no define la fuerza ni superioridad –no define nada-; darles el mejor ejemplo, no callando, no golpeando;para ellos la vida recién empieza, deben saber que no es fácil, pero que,si nos educamos puede ser mejor;  amar y educar, para vivir mejor. 

 

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