Confieso que hasta ahora estoy afónico de gritar los goles ante los kiwis e incrédulo que después de 36 años estaremos en un mundial. Simplemente no lo asimilo. Sin embargo, lo realmente increíble, desde mi punto de vista, no sería el ingreso del Perú a un mundial después de tanto tiempo, sino la magia producida por el fútbol antes del partido final y después de este: Lima por lo menos parecía “El lugar perfecto”. Todos los ciudadanos peruanos vistiendo el polo de la selección, inundando las calles con sutil y expreso frenesí. Los conductores y peatones respetando las señales de tránsito y dando generosas propinas a los mendigos en las calles. Los vehículos cediendo el pase a todos los demás carros, así no hubiesen hecho las señales respectivas. El envidioso parecía dadivoso. En fin parecíamos otro país. “Todos muy buenos”. Mas unidos, con más identidad y solidaridad.
Según los expertos, este efecto de “Mundo de Fantasía”, lo causarían contados acontecimientos en la vida de una nación. El fútbol es una de esas causas. ¡Y vaya que lo es! ; “Como la insulina al diabético”. Esa es la buena noticia. La no tan buena, es que los mismos expertos predicen que este “maravilloso efecto”, luego del triunfo, duraría tan solo un máximo de 10 días, para luego aterrizar en la dura cotidianidad.
¿Esperamos en “tranquilo frenesí” al partido amistoso con Alemania, para inyectárnoslo directamente a la vena y así lograr nuevamente el efecto placebo de algunos días? . ¿ O Qué sugeriría Ud. para que este maravilloso efecto nacional se estire un poco más en el tiempo? .Pues de momento, pareciese que lo único que podría unirnos un poquito más como peruanos, aparte de la gastronomía es una sola palabra: ¡GOL!
Arquitecto Ecológico: Miguel Ángel Romero Maldonado.