Punto de Encuentro

LA DEMOCRACIA 2.0

Susana Gutiérrez Rivera.

Hablar sobre política en las redes sociales se ha vuelto muy común en los últimos años, ya los rimbombantes discursos en plazas han sido reemplazados por pequeñas transmisiones en vivo. Ahora, con tan sólo un clic puedes ver y escuchar  a tu candidato favorito en tiempo real desde el otro lado del computador.

Revolución digital, transformación cibernética, ciberactivismo, ciberpolítica, podríamos enumerar diversos conceptos que intentan calificar, explicar o dar a entender las dinámicas comunicacionales, así como la organización de redes humanas y la participación ciudadana, mediante el uso de herramientas virtuales, y que vienen posicionándose de manera estratégica y segmentada.

En el Perú hay 17.5 millones de usuarios de internet (según el reciente informe Futuro Digital, de comScore), asimismo facebook tiene el 55% de usuarios todos los meses del año y más del 88% lo hace desde su celular (Vicepresidente para A.L. de Facebook, Diego Dzodan /Cumbre APEC 2016), el 82% de usuarios revisa twitter desde sus teléfonos móviles, así como 8 millones de negocios y marcas tienen perfil en Instagram (Portal Hootsuite), entre otras redes que vienen creciendo de manera exorbitante.

Esta irrupción tecnológica en cuanto a política se refiere, puede resultar bastante provechosa y súper interesante. La comunicación persuasiva que busca seducir, atraer, a los grupos de interés (votos), con un plan de contenidos innovador puede dar como resultando más seguidores con perfiles homogéneos de una manera más “práctica”, personalizada y con una geolocalización del territorio, ayudando al monitoreo o seguimiento de su avance.

Los asiduos a las redes se caracterizan fundamentalmente por ser un público ansioso por explorar espacios nuevos y de participación directa en los debates políticos, y que hoy en día, gracias a la facilidad de comentar o enviar un mail desde cualquier aparato digital, ha originado que una sociedad cansada de la información dominante de las élites políticas y económicas, pueda dar su opinión libremente.

Nadie niega la capacidad organizativa que puede desplegarse a través de facebook, twitter o whatsapp, y el gran apoyo en las campañas políticas y de gestión gubernamental que se vienen emprendiendo – y que busca fidelizar y “acercarse” más a sus seguidores – pero, la pregunta sería: ¿las redes sociales y la democracia pueden resultar un matrimonio paradójico?.

En definitiva sí, por un lado tenemos la inseguridad digital, es decir que si son mal llevadas y si no se maneja prudentemente la información podría traer como consecuencia una mala imagen del grupo y/o persona, y por otro lado que toda esta transformación e innovación tecnológica, empuje irresponsablemente a que las sociedades se reafirmen en un individualismo disimulado a través de la ciberciudadanía, representando un peligro en potencia, si no se crean las condiciones para acercarse a las personas.

No se puede subestimar la investigación, las propuestas programáticas, frente a una problemática latente, pues debemos ser conscientes que para que una democracia trascienda, deben existir personas que se sientan comprometidas y se involucren con su propio desarrollo y el de la comunidad en la que se desenvuelven.

Si bien es cierto, muchos usuarios han ganado notoriedad a raíz de una pequeña publicación en donde manifiestan una incomodidad, repudio y/o denuncia sobre algo que les afecta (basta un video para viralizar un tema), tenemos que, por ejemplo la marcha del “Ni Una Menos”, que nació en redes sociales, más allá de concientizar y alzar la voz, no tuvieron propuestas y planes de fondo que generen un cambio progresivo en la sociedad.

¿Estamos entonces ante una política mucho más participativa en la que el elector es capaz de dar su opinión (y que se tome en cuenta) en cuestión de segundos, o es simplemente una maniobra de mercadotecnia en tiempos de crisis para ahorrar costes y acercarse (y ganar) a un votante cada vez más acostumbrado a consumir este tipo de comunicación? Sea como fuere, jamás pasará de moda conversar, palpar, sentir a nuestros seguidores. La comunicación política es un conjunto de tácticas, las redes sociales son fundamentales y la adaptación a ella corre a la velocidad de la luz, pero no lo son todo. 

 

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